Óscar Muñoz y Rosângela Rennó presentan 'Crónicas de la ausencia'

Óscar Muñoz, 'Proyecto para un memorial', (2004-2005), video.

Una gota de agua cae esporádicamente sobre la imagen de un hombre construida dentro de un cubo de agua depositado en el piso. A fuerza de recibir estas gotas, la imagen va desapareciendo. Luego serán las manos y un cuerpo los que sufrirán los mismos efectos.

Se trata de Narciso (1995-2000) y Simulacro (1999), dos obras del artista payanés Óscar Muñoz (1951) que todavía diversos museos del mundo, galerías y bienales le piden que vuelva a exponer junto con otras más actuales. Es el caso del Museo Tamayo, en Ciudad de México, que decidió incluirlas dentro de una exposición titulada Crónicas de la ausencia, abierta desde el jueves 26 de febrero.

Su compañera de exposición es otra grande: la brasileña Rosângela Rennó, reconocida por su trabajo de recuperación de archivos fotográficos de personas generalmente anónimas. Entre otras dos series, en esta ocasión expone Vulgo (1998-2003), una sucesión de fotografías tomadas por los carceleros de Carandiru, en São Paulo, que muestran las señales particulares de la cabeza de los reclusos. Rescatar estas imágenes se convierte así en una forma de resistencia ante la intención de los gobiernos brasileños de borrar las huellas de un lugar donde fueron masacradas cientos de personas en 1993.

El trabajo de ambos, claramente situado en América Latina aunque con una poética que va más allá de las fronteras, no está revestido de melancolía. Es duro y realista. Justamente el objetivo de la exposición, curada por la mexicana Daniela Pérez, es abordar "la amnesia que padecemos como sociedad". Para ella, los proyectos de estos dos artistas son relevantes para la historia del arte contemporáneo en el ámbito internacional y por eso le parece importante que el público mexicano los conozca.

El medio no es el mensaje

Muñoz y Rennó se caracterizan por la sofisticación con que trabajan sus propuestas artísticas. Prueba de ello han sido Lacrimarios (2000-2001), del artista colombiano, o Experiencing cinema (2004), de la brasileña. En aquel, Muñoz depositaba polvo de grafito sobre un cedazo para realizar una figura dentro de un recipiente de agua que se veía proyectada como una aparición gracias al foco de luz ubicado debajo; en el otro, Rennó hacía aparecer de entre el humo las imágenes de familias asiáticas.

La tecnología no es para ninguno de los dos el camino para ponerse a la vanguardia, sino el recurso para desarrollar sus ideas. Es el caso de los videos Re-trato (2003) y Proyecto para un memorial (2004-2005), obras en las que Muñoz dibuja incansablemente el rostro de un hombre sobre cemento caliente que se borra antes de haberlo terminado.

 Rennó, por su parte, escarba en archivos institucionales para sacar a relucir verdades que podrían ser olvidadas. "Si consideras que a las personas e instituciones les gusta mantener vivas evidencias de hechos memorables y buenos, resulta muy seductor volverse un poco subversivo y hacer visibles ciertos 'archivos muertos', escondidos o abandonados, que corresponden a períodos específicos de amnesia", le comentaba en una entrevista al curador suizo Hans Michael Herzog a propósito de una exposición fotográfica de la Colección Daros.

Crónicas de la ausencia será, pues, una buena oportunidad para destacar la obra de dos de los artistas latinoamericanos que más resonancia tienen en el mundo, pero también para impedir que la memoria se desvanezca.