'Beyond Bogotá: Diary of a drug war journalist in Colombia' son motivo para pensar intensamente el tiempo que este periodista le ha dedicado a investigar, viajar y entender el conflicto colombiano.
Son 11 capítulos que representan las 11 horas que estuvo retenido por las Farc en agosto 16 de 2006. Pero es más que eso. Cada una de estas horas, penosas e inciertas, que Leech narra en su libro Beyond Bogotá... (Más allá de Bogotá, diario de un periodista sobre la guerra contra la droga en Colombia) son motivo para pensar intensamente los ocho años que este periodista le ha dedicado a investigar, viajar y entender el conflicto colombiano. Su llegada al país, en 2000, se debió al inicio del Plan Colombia, el programa de apoyo económico y armado del gobierno norteamericano para combatir los cultivos ilícitos. Ha publicado dos libros más sobre el tema en inglés: Matando la paz: El conflicto colombiano y el fracaso de la intervención norteamericana, 2002 y La gente detrás del carbón de Colombia: Minería, multinacionales y Derechos Humanos, 2007. Ha pisado todos los rincones del país en los que el narcotráfico ha tendido sus redes y no pretende ser el abanderado de los reporteros de guerra, sin embargo contribuye con un punto de vista muy valioso porque justamente analiza la guerra como extranjero, pero metiéndose en los lugares más recónditos de la geografía nacional. Y tiene otro punto a favor. Es independiente, por lo cual se mueve con tiempos distintos y se concede entrevistas largas, recorridos al final de algún río con diversos actores del conflicto y contrapuntea los discursos oficiales.
La guerra en Colombia lo ha afectado, por lo cual su tono es por momentos confesional, y en otros severamente crítico. No traga entero las explicaciones que le dan sobre la guerra, o sobre la falta de conflicto según cuentan en Bogotá, por lo cual viaja a donde tenga que ir para entender sus dimensiones, para él, atadas principalmente a un problema de inequidad social. "Era difícil de creer que San Miguel (en el Chocó, por el río Atrato) era en el mismo país que aquellos elegantes barrios en el norte de Bogotá", escribe en su narración en inglés.
En ese trasegar se ha dado cuenta de las complejidades del embrollo en el que está el país. El país que no es la capital. Comunidades que históricamente han apoyado a las guerrillas en sus regiones, porque de su aislamiento del Estado nacieron; municipios a los cuales llegaron frentes de la guerrilla en los últimos 15 años, y en donde son mirados por sus habitantes con recelo, pues usan el territorio principalmente por razones militares por lo cual deben convivir con el enfrentamiento en sus narices de guerrilla y paramilitares; y, el último escenario es aquel de las ciudades más grandes en donde normalmente las autoridades gubernamentales tienen el control, pero en las cuales aparecen de repente brotes de violencia.
Ocho años después del inicio del Plan Colombia, para Leech, el apoyo norteamericano en lugar de contribuir al cambio de mentalidad de regiones históricamente cultivadoras de coca hacia un desarrollo social y económico, ha servido, por el contrario, de combustible para seguir alimentando la guerra. Postura que por supuesto le ha traído más de un problema, señalamientos, censura y nuevas detenciones, pero que siendo una mirada escrita para los lectores angloparlantes que poco conocen de la realidad colombiana, resulta sin duda interesante.