'La Argentina de hoy es consecuencia de la dictadura', Martín Caparrós

¿Las heridas de la dictadura siguen abiertas?

No es que las heridas sigan abiertas sino que, de algún modo, se quiere cambiar de herida. Hay una insistencia en presentar como efectos principales de la dictadura su crueldad y excesos, y por lo tanto sus torturados y desaparecidos, cuando, según mi opinión la consecuencia directa de la dictadura es la Argentina actual.

¿A qué se refiere con ello?

Intentan darle a la dictadura un carácter museístico, sin ahondar por las razones que hicieron que esos señores decidieran matar a miles de personas, que buscaban un cambio social y político importante, y que lo lograron. La división social en Argentina hoy es tajante, estamos viviendo un proceso de latinoamericanización del país, que no era el caso hace varias décadas y que hizo que el Estado abandonara sus obligaciones en salud, educación, vivienda. Y seguir hablando de las torturas y los muertos es una manera de tapar ese hecho. El presente es lo importante.

¿Se trata entonces de hacer borrón y cuenta nueva?

En absoluto. Hay que seguir hablando de ese vacío y entender que todo se hizo con un fin y que esas crueldades se produjeron para crear la Argentina actual y la forma de no hacer borrón y cuenta nueva es seguir discutiendo acerca de la Argentina contemporánea y futura y no lamentarse por lo que pasó hace 30 años.

¿Qué buscaban los militares que impulsaron la dictadura?

La Argentina mucho más desigual del presente es producto de los militares. En los 70, estaba empezando a organizarse una clase obrera fuertemente sindicalizada y que iba de la mano de la industrialización del país, pero que le hacía difícil gobernar a los ricos. Y como Argentina siempre ha sido agroexportadora, se cargaron buena parte de la industria y, en lugar de reposicionar al país dentro del sistema económico mundial, lo pusieron en un lugar más dependiente y el resultado es evidente. Hoy, el país vive en un cerco que depende del precio y del clima.

¿Qué peligro representa cercenar los movimientos sociales?

Una sociedad sin organizaciones ni movilizaciones está indefensa y se le puede hacer cualquier cosa. Las instituciones sociales sirven para dar esa pelea porque la única forma de luchar contra el poder es organizarse.

¿Qué papel juegan las sociedades que no se manifiestan en contra de la represión?

Los gobiernos cuando no tienen enemigo se lo inventan. Una estrategia es crearle miedo a la población, que se entrega a las medidas represivas del gobierno para combatir ese miedo. Pero nos hacen creer que estamos viviendo el Apocalipsis, porque eso les permite concentrar todo el poder.

¿Por qué escribió A quien corresponda con cólera?

La cólera tiene que ver con el uso que este gobierno ha hecho de esta historia para disimular que es una administración corrupta que no intenta en lo más mínimo por mejorar las condiciones de su gente, y se escuda en los discursos ideológicos.

¿Y es cierto que no quería publicarla?

No quería ni siquiera escribirla, empecé una novela medio policial y no sabía a dónde iba, y, por primera vez, la historia se me fue de las manos y se convirtió en esta especie de grito colérico de cómo se usan hoy las historias y una interrogación sobre qué posibilidades quedan de seguir tratando de cambiar las cosas. Es algo amargo y estoy en contra de que las novelas tengan algún propósito para el debate y aunque me resistía a publicarla me deje convencer y me ha gustado lo que ha desatado.