¿Qué fue el Siluetazo?

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Sin embargo, llegaron los 90. El gobierno de Menem firmó la Ley de Indulto que excarceló a los militares implicados en la dictadura. "Esa década produjo un escenario de impunidad que hizo que los hijos de los desaparecidos se organizaran, y, cambiando la estrategia de las madres y abuelas de reclamar por los desaparecidos en la Plaza, desplazaron el eje de la víctima al victimario", explica Longoni. Así, iniciaron algo que se denominó el 'escrache' (de scratch, escarbar, destapar), que significa "poner en evidencia a los genocidas en sus lugares de residencia y trabajo". Las acciones consistieron en encontrar la ubicación de muchos de los militares implicados, y poner cerca de sus casas marcas que mostraran que ellos habían cometido algún crimen. Señales de tránsito con los nombres de los militares, su dirección y crimen, empezaron a aparecer en la ciudad, así como manchones de pintura roja en las fachadas de sus casas.

El tema sigue vivo. No por nada, el artista argentino Javier del Olmo presentó en 2007 una obra en el Centro Cultural La Recoleta cuyo título fue "1.888 personas muertas por las fuerzas de seguridad del Estado desde 1983 hasta 2005", ni es casual que hoy día en los muros de Buenos Aires haya repetidamente un estencil que se pregunta por la suerte de Julio López, un albañil que testificó en contra de Miguel Etchecolatz, ex Director de Investigaciones de la Policía, y desde hace dos años está desaparecido. Las heridas han de sanar y para Colombia, en plenas reflexiones sobre la reparación simbólica de sus víctimas, el tema va como anillo al dedo.

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