Diciembre 3 de 2008

Documentales y películas sobre la vida de las leyendas del 'rock' proliferan

Se encuentran producciones sobre Ian Curtis, Bob Dylan, Lou Reed y, por latinoamerica, Soda Stereo.

Cuando en 1956 el cantante y compositor Ian Curtis vino al mundo en la ciudad inglesa de Manchester, al otro lado del Atlántico, en un pueblo de Minnesota, en Estados Unidos, un joven de quince años llamado Robert Allen Zimmerman soñaba con ser una estrella de rock. Tres años después, Zimmerman cambió su nombre al de Bob Dylan, con el que pasaría a ser recordado como una de las figuras más sobresalientes de la música folk norteamericana. Aunque sus carreras artísticas viajaron en diferentes direcciones, Curtis y Dylan tienen dos cosas en común: su afición a la poesía y, especialmente, el puesto honorífico que ambos ostentan en la historia del rock. Pasados 28 años del suicidio de Curtis, líder del grupo Joy Division, y de casi 50 de vida artística de Dylan, los dos músicos son retratados en las películas I'm Not There y Control, estrenadas en 2007, que se acercan al mundo de estos íconos de manera cruda y visualmente arriesgada. Ambas cintas, que por su realismo se aproximan al género del documental, hacen parte de una lista de producciones audiovisuales que en los últimos dos años han tomado como tema la vida y obra de las grandes leyendas del rock.

Dirigida por Todd Hayness, I'm Not There recrea seis momentos de Dylan a través de las interpretaciones de seis actores distintos. Heath Ledger, Richard Gere y Kate Blanchet, quien representa la etapa más complicada del artista, logran una película con un alto grado de complejidad visual y musical. Para el que desconozca el universo del compositor de Blowin' in the Wind y Visions of Johana, la cinta contiene datos específicos que, aunque por momentos hagan perder el hilo de la historia, pueden ser digeridos con la ayuda de No Direction Home (2005), un documental anterior sobre Dylan, dirigido por Martin Scorsese.

Control, por su parte, es una historia de amor en los años en que Curtis trataba de sobrevivir en Manchester como artista, padre, empleado estatal y paciente epiléptico. Ópera prima de Anton Corbijn -director de los videoclips de One de U2 y Heart Shaped Box de Nirvana-, Control  se basó en el libro Touching from a Distance de Deborah Curtis y recibió las mejores críticas en los festivales de San Sebastián y Venecia. La actuación de Sam Riley en el papel de Curtis, y la puesta en escena en vivo de la banda son fundamentales para lograr un efecto real, parecido al creado en La Vie en Rose de Edith Piaf.

El ejemplo latinoamericano está a cargo de los argentinos de Soda Stereo, considerada la banda más grande de rock en español, que el año pasado retornó a los escenarios con la gira 'Me verás volver', de la que se hizo un documental que lleva el mismo nombre. Filmada en HD, la construcción narrativa es acertada y cruda. Mezcla la vibración y energía de un público expectante, con la ansiedad y diferencias conceptuales de los tres músicos. Cumple en estética, ritmo y propuesta visual porque rompe el esquema tradicional de la banda pop de mostrar solo anécdotas, videos y chistes flojos. La edición y musicalización son, además, una muestra del avance en Argentina en materia de producción audiovisual.

Viejas estrellas, nuevas cintas

Esta explosión de películas y documentales que dejan al descubierto la vida más íntima de los roqueros puede hallarse, en parte, en el auge de medios tecnológicos como el DVD, que motivó a los músicos a buscar nuevos elementos en el mercado para fortalecer las ventas. Por eso, además de las producciones en la pantalla grande, es común que de un tiempo para acá los lanzamientos musicales vengan acompañados de un DVD bonus con escenas detrás de cámara, videos e imágenes extras. Así que cuando no se trata de un jugoso ingreso por cuenta de la venta de derechos, los artistas reciben regalías por la venta de su imagen.

La oferta va dirigida a los más diversos gustos. En noviembre de 2008 salió al mercado el documental Berlin: Live at St. Ann's Warehouse, una nueva versión del famoso álbum de Lou Reed realizado en 1973. En 2005 Don Letts dirigió el documental Punk Attitude y en 2007 se reeditó The Next Tango, sobre el compositor Astor Piazzolla. Ese mismo año los fanáticos del rock se deleitaron con el documental producido por la BBC Seven Ages of Rock y en 2008 vio la luz Shine a Light, sobre The Rolling Stones.

A pesar de la proliferación en los últimos años de material audiovisual sobre el mundo roquero, las primeras películas y documentales fueron realizadas desde los mismos tiempos en que el género nacía. Los primeros en crear una fusión entre la música y el cine fueron The Beatles. Los 'Cuatro de Liverpool' musicalizaron las películas Hard Days Night, Yellow Submarine y Help con base en ideas de autores como Alun Owen, famoso escritor de los años sesenta.

En 1965 el norteamericano Don Alan Pennebaker siguió a Bob Dylan durante las tres semanas de su gira por Inglaterra. El documental, lanzado en 1967 bajo el título de Dont Look Back, es  un importante legado para la historia de la música porque por primera vez imágenes reales plasmaban los sentimientos de miles de fans que veían en Dylan a un traidor por dejar a un lado la música folk y electrificar su sonido, y la propia reacción del artista al que poco le importaba la opinión de sus detractores.

El éxito en intención y narrativa logrado por Pennabaker llevó a los organizadores de los festivales de Monterrey en 1967 y Woodstock en 1969 a dejar un legado visual atractivo para la posteridad. Los realizadores tomaron en serio la opción de experimentar entre la frontera del cine y el documental en la que artista y público eran los protagonistas de la historia. "En la medida que pasa el tiempo, la técnica genera cambios -explica el realizador de televisión Mauricio Tamayo-. La fragmentación, la velocidad y el ritmo de montaje de Woodstock, comparado con cualquier documental actual, deja clara la muestra de cómo el tiempo se ha acelerado en todo sentido y ese es el gran legado visual de estas obras".

Pero el momento fundamental para que la música dejara al descubierto sus perversiones más íntimas se dio con el documental de los hermanos Maysles titulado Gimme Shelter, sobre una presentación de The Rolling Stones en 1969 en Altamont que terminó en tragedia. Durante el trabajo de edición del show, los editores se encontraron ante una serie de incidentes que fueron registrados por las cámaras como la muerte de un joven afroamericano por parte de los Hells Angels, encargados de la seguridad del concierto.

Según el escritor Sandro Romero, lo importante de esta película es la estructura policial con la cual se cuenta la historia. "Tiene una narración única para la época y fue toda una innovación en el lenguaje del cine", dice el autor del libro Clock around the Rock. La escena marcó un cambio radical en la estética y composición de los documentales y rompió una línea que parecía inquebrantable en la relación entre músico, realizador y público: el artista ya no solo se bajaba del escenario; además, prácticamente aparecía desnudo ante sus fanes.

Por Jacobo Celnik

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