Este reseñador no suele emplear frases elogiosas. Pero en esta ocasión lo tiene que hacer. Así que digámoslo de una vez: esta antología de Gay Talese es uno de los grandes acontecimientos literarios del año. Ahora analicemos el tema.
En uno de sus textos más celebrados -"Orígenes de un escritor de no ficción"-, Gay Talese se define de entrada como un estadounidense marginal, uno de esos tipos raros (y privilegiados) que se ve a sí mismo como un forastero en su país natal. Es fácil deducirlo del rápido repaso que hace a continuación de su ascendencia italiana -hijo de un sastre de Calabria y de una mujer que tenía el 'don' de la curiosidad; para mayor información remitirse a "Los sastres valientes de Maida"-, y de las primeras incursiones periodísticas en las distintas publicaciones norteamericanas de la época. Uno de esos primeros trabajos fue "Joe Luis: el rey en su madurez" -este texto, como los anteriores, está incluido en esta antología-, que apareció en la revista Esquire en 1962, donde retrata de manera contundente las altas y bajas del ex campeón de los pesos pesados. Cuando Tom Wolfe lo leyó no tardó en situarlo dentro de una nueva corriente, una corriente que llegaría a tener más adelante representantes de lujo -Truman Capote, Norman Mailer, Joan Didion, Hunter S. Thompson, entre otros- y que para efectos de denominaciones se llamaría "nuevo periodismo" o "periodismo literario" o "literatura de la realidad".
Por supuesto, estas 'etiquetas' tienen a Gay Talese sin cuidado. "Yo no quepo en ninguna de esas categorías. Sólo quiero escribir cuentos sobre la gente, pero con nombres reales". Así, este volumen reúne los retratos felices e infelices de Joe DiMaggio (incluyendo la famosa presentación etílica de Marilyn Monroe, que esa noche le pareció al beisbolista una mesera más del night-club), de Muhammad Alí, de Peter O'Toole, y de ese clásico de todos los tiempos llamado, simplemente, Frank Sinatra..
Por Luis Fernando Charry
RETRATOS Y ENCUENTROS,
Gay Talese
Aguilar - 310 páginas.