Noviembre 13 de 2008

'Nos interesa la diversidad', Victoria Noorthoorn

La curadora argentina explica la participación extranjera en el Salón Nacional de Artistas y por qué Cali es la sede.

El Salón Nacional de Artistas (SNA), la institución artística más antigua de Colombia, celebra en Cali, desde el 18 de noviembre hasta el 30 de enero, su versión 41. Nacido en 1940, el evento ha pasado por infinidad de crisis, a tal punto que por años muchos críticos y artistas pronosticaron su deceso.

Los juicios giraban en torno al carácter solemne de su presentación y al hecho de que la selección dejaba de lado a las regiones. Para llenar dichos vacíos, en 1976 fue creado el programa de Salones Regionales. Aun así, por años el SNA siguió reproduciendo el patrón centralista y paternalista de imponer una mirada de lo que se consideraba que era la región. Nadie quedaba satisfecho.

Por ello, desde 2005 la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura propuso la conformación de curadurías regionales, con investigadores y artistas que están inmersos en sus contextos locales. El efecto ha sido poderoso y hoy día estas constituyen el principal insumo del SNA. Así, revaluado y transformado, sigue siendo, como en su momento dijo Marta Traba, el "termómetro del arte nacional".

La argentina Victoria Noorthoorn, una de las curadoras del Salón -que comenzará el mismo día que el Festival Internacional de Performance-, explica por qué este año la sede es Cali y por qué participarán obras extranjeras.

¿En qué consiste el Salón Nacional de Artistas (SNA) de este año?

Este salón se aleja de otras versiones anteriores y de los formatos tradicionales del siglo XIX, del salón por jurados, y profundiza en una idea del salón realizado con base en la investigación curatorial. Como en la edición anterior, la exposición reúne a las curadurías regionales de los distintos salones regionales de Colombia. Y la novedad este año es que se convocó a un equipo curatorial para otorgarle algún tipo de orden a la heterogeneidad que presentan las distintas curadurías regionales.

¿De qué manera fue respetada la heterogeneidad brindada por las regiones en una muestra nacional?

Esta muestra no tiene el ánimo de disminuir la heterogeneidad, sino simplemente de organizarla. Este equipo curatorial lo que hizo fue analizar los contenidos de las 17 curadurías regionales que van a estar presentes en el SNA, con los cuestionamientos que tenían los curadores y sus intereses, para intentar responder a esa situación. La respuesta es la organización del salón en tres núcleos conceptuales, que reúnen intereses comunes por parte de ciertas curadurías regionales. Y a ese grupo de curadurías regionales se suma una exposición curada por el comité que aborda esas inquietudes, problemáticas y preguntas. Y para ello 50 artistas hicieron proyectos especiales para este salón.

Los tres núcleos tienen como temas 'La imagen en cuestión', la 'Presentación y representación' y la 'Participación y poética', ¿podría explicarnos cada uno de ellos?

'La imagen en cuestión' tiene que ver con un momento de la actualidad saturado de imágenes, incluso digitales y su impacto en la realidad cotidiana. Es un momento importante para preguntarse cuál es el sentido de la imagen, hasta qué punto una imagen conlleva significado, una imagen es verdadera o puede conllevar falsedad, hasta qué punto una imagen necesita ser visible o puede ser invisible, o si podemos hablar de imágenes mentales, a fin de cuentas, cuál es la necesidad de la imagen.

¿Y en cuanto a la 'Presentación y representación'?

Este es el núcleo que reúne a la mayor cantidad de curadurías regionales, nueve, y que deliberan sobre cómo responder desde el arte a una realidad contextual, a problemas políticos, sociales, económicos, raciales, en el mundo de hoy. Nos interesa preguntarnos qué significa la representación y salirnos de una representación arbitraria de territorio, de frontera, de 'esto es el arte del Valle del Cauca' o de otra región. Es un núcleo denso donde nos interesa mucho la presencia de una diversidad de respuestas frente a estos temas.

¿Y en cuanto al tema de la participación con la comunidad?

Delibera sobre un tema muy importante del arte contemporáneo que es la participación y hasta qué punto una acción que se realiza con comunidades o diferentes espectadores es una acción artística que se diferencia de una acción social, cuál es el lugar de la poética, en qué punto una acción con el otro provoca una mirada transformadora sobre la realidad.

Lo comunitario es definitivamente un tema que está transformando el arte, ¿cree que es un interés pasajero o que va a perdurar?

Creo que estamos en un mundo donde es imposible vivir en soledad, y donde el trabajo con el otro puede ser magnífico. El punto clave allí es cuál es el lugar del arte en esa relación y que no se trate de una acción por la acción misma, por querer figurar en un evento, generar un escándalo o noticia, sino que se trata realmente de una preocupación por ese otro con quien uno va dialogando. Y que esa preocupación por este otro surja de una investigación, de una mirada amorosa, de una mirada constructiva, que no quiere imponer criterios personales a otro, que haya una situación de respeto. Y si sucede todo eso y el artista con su propia mirada, que generalmente es una mirada reveladora, logra que la otra pueda mirar su entorno o su circunstancia, o un objeto con otros ojos por un momento y se le ilumine un poco el pensamiento, o la mirada o se refresque y que pueda descansar un momento en esa situación tan privilegiada como es poder acceder al arte, para mí de eso es de lo que se trata, y si eso puede suceder más y más, pues bienvenido. La pregunta está por el rigor, ¿cuál es la naturaleza de esa acción o de ese gesto por parte del artista?

¿Por qué la decisión de hacerlo en Cali?

Esto tiene una importancia fundamental dadas las crisis por las que pasó la ciudad de Cali en los últimos tiempos, por cómo las instituciones han pasado por momentos muy difíciles y es necesario de alguna forma recuperar institucionalidad. Además, tiene que ver con responder a ciertas iniciativas que sucedieron en Cali como fue el Salón de Octubre y a muchos proyectos de autogestión liderados por diferentes artistas, tales como Lugar a dudas, por Oscar Muñoz o Espacio temporal, por José Horacio Martínez, así como el Festival de performance por Wilson Díaz.

¿De qué manera introducen a los invitados internacionales en un marco de Salón Nacional?

A esta exposición se están convocando artistas de la talla de Michael Snow, Alfredo Jarr, Luis Camnitzer, Marta Menujín, León Ferrari o Gabriel Valansi entre otros. Pero le doy un ejemplo sobre el diálogo que queremos plantear. Estamos realizando nuestra colaboración con el Salón a partir de tres muestras con lo que para nosotros son cuestionamientos muy fuertes de artistas en Colombia y en el mundo. Por ejemplo, León Ferrari, artista argentino, va a presentar un proyecto que se llama 'Nosotros no sabíamos', que es una serie de 82 láminas con recortes de diarios que él recortó en su momento durante la dictadura militar que daban cuenta de que en los medios de comunicación sí se sabía de las distintas instancias de tortura y genocidio y desaparición de personas en Argentina. Él simplemente lo que hacía era recortar esa noticia del diario, pegarla sobre un papel y poner la fecha. Y la serie se llama 'Nosotros no sabíamos' que es lo que dijo la mayor cantidad de la sociedad argentina sobre la dictadura. Pensamos que es una forma de tratar un tema de representación que no tiene que ver con lo panfletario, con la literalidad, sino que tiene que ver con la poesía y cómo a partir de un gesto tan simple como recortar y poner una fecha, uno puede generar una transformación de la mirada sobre esa misma realidad.

¿Qué tanto interés les ha desatado a los artistas extranjeros venir a Colombia?

El 95% de los artistas internacionales inivtados están viniendo a Cali, y dichosos. Y el que no puede venir por problemas de agenda, porque son figuras muy convocadas, nos están mandando las obras y las instrucciones del montaje con un entusiasmo y una generosidad inmensos. Les suena que este proyecto es demasiado interesante y quieren participar. Michael Snow dijo estar conmovido por nuestro deseo de presentar su obra en el Salón. Además, el Ministerio y Lugar a Dudas nos están apoyando, no solo con la logística, sino que van a traer a seis o siete curadores internacionales para que puedan también dar el jalón. Y es que 300 artistas colombianos de los salones regionales, otros 50 hicieron proyectos especiales alistados para el salon harán que se lleven una visión tan amplia del arte colombiano que para cualquier profesional del arte contemporáneo es una oportunidad maravillosa.

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