Entrar al Museo del Oro, tras 10 años de remodelación, es una experiencia espiritual pues los objetos flotan y muestran la riqueza de las culturas prehispánicas. El público podrá contemplar, a partir del 2 de noviembre, las cerca de 6.500 piezas
de orfebrería, esculturas de madera, objetos de cerámica, piedra y textiles. La reestructuración comenzó en 1998 con la construcción de un nuevo edificio en el que el Banco de la República invirtió más de 20 millones de dólares para, entre otras cosas, exhibir una gran colección que se encontraba en sus bóvedas pero por falta de espacio no podía exponerse. Hoy el renovado museo tiene las puertas abiertas.