La muestra 'Despistando al enemigo', curada por Inti Guerrero, es una interesante reflexión acerca del poder y sus diversas manifestaciones.
Folclore II, de la venezolana Patricia Esquivias, es un trabajo que debe seguirse al dedillo durante los 10 minutos que dura. A Guerrero, que conoció su obra en la Bienal de Berlín, le parecía fundamental que estuviera en su muestra, "como un ancla que profundizara en lo que yo quería decir", dice el curador.
En esta obra, Esquivias hace uso de un portátil abierto y apagado sobre el cual va pasando a mano imágenes impresas, bajadas de Internet, mientras va narrando un discurso sobre el surgimiento y la permanencia del colonialismo. Para ello hace una comparación entre Felipe II y Julio Iglesias. Por desfachatado que parezca, encuentra coincidencias históricas y logra una acertada ironía.
Sobre la pared izquierda, en la videoinstalación Semillas salvajes, de la israelí Yael Bartana, hay un grupo de jóvenes activistas israelíes en una montaña. En un ejercicio que parece de resolución de conflictos, unos han de mantenerse juntos, abrazados y sin dejarse soltar, y dos son los encargados de intentar quebrar esta unidad, halándolos con fuerza. El resultado es una gritería sin igual, que la artista reproduce, a manera de diálogo, en una pantalla lateral. Pese a ser un juego, la fuerte acción revela las tensiones irresolutas.
Las obras del colombiano Edwin Sánchez no son menos perturbadoras. Gracias a su experiencia haciendo video para las Fuerzas Militares, en Calco muestra una maqueta de una toma guerrillera en un pueblo, mientras que en su otro trabajo, Clases de cuchillo, hace un pedagógico paso a paso de cómo construir cuchillos caseros para defenderse, dictado por un 'maestro' que dedicaba sus días a robar.
Una ironía que podría resultar del todo molesta si no es porque, al final de la 'lección', el hombre llama cariñosamente a su madre para que haga parte del video.
Por último, en la otra sala del taller está la obra suntuosa del español Fernando Sánchez Castillo. Se trata de un video titulado La danza de Pegaso, realizado en 2008, que narra una historia de amor y cortejo al son de valses de Strauss y Stravinsky. Sería un idilio si no fuera por el horror que supone que dos tanquetas del Escuadrón Móvil Antidisturbios, lanzando potentes chorros de agua, son las que se persiguen, atraen y coquetean. Un tributo a la belleza y la armonía que contradictoriamente también pueden presentarse en tan peligrosos protagonistas.
Enemigo del arte en función de la decoración y partidario del espíritu crítico, Sánchez Castillo también fue el autor de la polémica fuente-escultura de Franco escupiéndole agua a Stalin, instalada en la localidad gallega de Caldas de Reis.
'DESPISTANDO AL ENEMIGO'
Laboratorio Interdisciplinario
para las Artes
Calle 13 No. 2-71