Después de 20 años de su debut en las universidades, ahora tiene sus propios espacios y festivales.
El auditorio del teatro Leonardus se oscurece. El público deja escapar una que otra risa que anticipa las carcajadas que soltará durante la función. Una luz suave ilumina el escenario en el que se presenta el cuentero bogotano Óskar Corredor con voz fuerte y las manos entre los bolsillos del pantalón. En esta ocasión interpretará un cuento del libro de relatos La oración de la rana, del sacerdote indio Anthony de Mello. "En este cuento, dice Corredor, es imprescindible la colaboración del público. Ya sabrán cuándo deben interactuar".
Hubo una vez un partido de fútbol entre cristianos y musulmanes. "Cristianos, sí: Cruzadas, Inquisición, padre Rozo", dice el cuentero, y el público empieza a reírse. Salen a la cancha San Pedro y los 12 apóstoles. Corredor hace un paréntesis: "Hay ciertas personas que vienen a estos festivales solo para burlarse de los errores del cuentero. Si han estado atentos, se habrán dado cuenta de que un equipo de fútbol no puede tener 13 jugadores". Unos minutos después, un hombre de barba y pelo largo, vestido con una túnica blanca y andrajosa, celebra los goles de los musulmanes. La intriga comienza cuando el cuentero advierte que ese hincha es Jesús. ¿Cómo así?
La respuesta la da Corredor en la séptima versión de 'Las once y una noches', un festival de cuentería que se realiza del 3 al 27 de septiembre en el teatro Leonardus en Bogotá y que, bajo la dirección de la cuentera Carolina Rueda, reúne a los mejores exponentes del oficio. En el cierre del festival, Nicolás Abad, Mauricio Linares, Primo Rojas, Henry Morales, Rafael López, Carolina Rueda y Óskar Corredor participarán en la conocida 'Noche de la palabra', una maratón de cuentos en la que cada uno cede la palabra a otro hasta el amanecer.
En otro escenario, en la Casa del Teatro, de Bogotá, el cuentero nacido en Buenaventura Mauricio Linares se prepara para narrar La eternidad del instante, un relato de la tradición oral del puerto donde nació que cuenta los amores y desamores de Atanasio Mera y Dolores del Alma Hernández. Linares participa en 'Las noches de pecado', un festival, que se celebrará del 9 de septiembre al 4 de noviembre, en el que siete cuenteros representarán los siete pecados capitales. Con su cuento, el juglar bonaerense, que lleva 18 años en el oficio, personifica la pereza y permanece sentado durante toda la función.
Por si fuera poco, el 28 de septiembre se celebrará el Festival Quiero Cuento 2008 -organizado en las bibliotecas Virgilio Barco, Tintal y Tunal de Bogotá- y en octubre, el Festival Internacional de la Palabra en Bucaramanga. La cantidad de actividades parece suficiente para confirmar que, después de su debut hace dos décadas en las universidades, la cuentería definitivamente echó raíces en Colombia.
Sacro y profano
Por supuesto, la cuentería no es un invento colombiano. Basta decir que probablemente nació con la humanidad como un mecanismo para "ordenar el caos proyectando visiones de lo inexplicado a los congéneres", según explica Ángela María Pérez en su libro Revive la palabra. De esa manera, la narración oral se asoció con el mito, trasmitido de generación a generación por líderes religiosos o chamanes. La autora anota que "el primer cuento del que se tiene noticia fue inventado por los sacerdotes mesopotámicos para explicar el cielo".
Aunque no fueron sus creadores, los colombianos han hecho su aporte en la evolución de esta forma de narración. Ángela María Pérez anota que en 1988 surgieron los primeros cuenteros universitarios en el país. Alumnos y actores del Teatro Popular de Bogotá, entre los que se encontraba la cuentera Carolina Rueda, empezaron a buscar espacios para desarrollar un movimiento distinto del teatro y de la literatura escrita.
La oportunidad la dio la Universidad Javeriana al ofrecer un lugar para la narración oral y, desde entonces, otros centros educativos prestaron sus instalaciones. Actualmente, el Encuentro Nacional de Cuenteros, realizado cada año por la Universidad de los Andes, es el evento más importante de su especie en Colombia. "El movimiento de narración oral creció mucho más rápido en Colombia que en otros países, y fue precisamente porque se ligó a las universidades -añade Pérez-. Primero se gestó como movimiento y después se agremió, hecho que no aconteció en ningún otro lugar".
Actualmente, además de las jornadas de narración en universidades -que tienen horarios fijos en la agenda cultural-, las principales ciudades del país o las de mayor afluencia turística han visto cómo los cuenteros se apropian de plazas o parques para compartir sus historias. Por eso, tras observar la acogida que tenía esta manifestación cultural en Colombia, el cuentero argentino Roberto Nield expresó: "Este fenómeno que se da en Bogotá, que se da aquí en Colombia, yo sinceramente no lo he visto en ninguna otra parte de América Latina".
EL TOQUE IMPREVISTO
El oficio de cuentero requiere trabajo y dedicación y tiene poco que ver con 'echar una historia' y luego poner el sombrero para que caigan las monedas. Para la cuentera Carolina Rueda, quien asegura que nunca en su vida se ha ganado un peso con algo distinto a narrar, el buen cuentero es, ante todo, observador y oidor. "Contar, dice, es como ponerle sal a la carne, pues hay que saber cuánta es la necesaria. Tú sientes que quieres contar algo, tienes el entusiasmo, pero también debes entender qué es pertinente para el público. El narrador sabe dónde empieza un cuento, pero no dónde termina".
FESTIVALES DE CUENTERÍA
FESTIVAL DE CUENTEROS: 'Quiero cuento 2008': Bogotá, 28 de septiembre.
XIV FESTIVAL INTERNACIONAL DE LA PALABRA: 'Abrapalabra': Bucaramanga, 11 al 19 de octubre.
'LAS ONCE Y UNA NOCHES': Bogotá, teatro Leonardus, del 3 al 27 de septiembre.
'LAS NOCHES DE PECADO': Bogotá, teatro Nacional, del 9 de septiembre al 4 de noviembre.