Septiembre 17 de 2008

La artista mexicana Lila Downs muda de piel

Lanza 'Ojos de culebra', fusión de ritmos africanos, 'blues', 'jazz' y cumbia.

En una canción empezó a exorcizar el dolor de no poder ser madre biológica y al final todo el álbum se convirtió en una liberación. Esa es la forma como la artista mexicana Lila Downs describe su nuevo trabajo Ojo de culebra -Shake Away para el público anglosajón- que estará en el mercado colombiano a partir del 20 de septiembre.

La cantante y compositora, de 40 años, es considerada por la propia Chavela Vargas como su sucesora. Creció en Tlaxiaco (México) y en Minnesota (Estados Unidos). Empezó cantando rancheras pero luego adquirió un estilo único que le permitió abarcar ritmos como el jazz, el folk y el blues sin dejar de lado la cultura y la tradición.

La última vez que estuvo en Colombia fue en marzo, en el Festival Iberoamericano de Teatro, donde sorprendió con una puesta en escena en la que los cambios de color de la voz, la amplia tesitura, la energía física y la originalidad de los vestidos conquistaron a un público que en una hora pudo vivir distintas corrientes de la música popular latinoamericana. Luego de la función, recuerda Downs, se fue a un bar con la fallecida Fanny Mikey, con quien habló, precisamente, de cómo la música, al igual que muchos rituales indígenas, sirve para limpiar el alma. Eso lo refleja hoy en Ojo de culebra.

"Habla de limpiar el dolor, de una etapa nueva para mí, de una transformación personal, de la sanación. Luego de pasar la tragedia vino la borrachera y la caída -explica Lila Downs a CAMBIO-. Pero como lo hace la culebra mudé de cuero y volví a empezar". Agrega que fue una experiencia espiritual que la llevó a investigar todos los significados que tenía la serpiente en la cultura latinoamericana y que al final se convirtió en el eje para abordar temas sociales.

Dice que si en el álbum One Blood el tema La cucaracha a la vez que significaba la Lila que fumaba, bailaba y gozaba también era un mensaje contra todos los políticos corruptos, en Ojo de culebra esa crítica a la política y sociedad latinoamericanas no pueden quedar en segundo plano. "Crecí en una zona muy humilde y erosionada, con poca agua. Desde ahí empiezan mis preocupaciones. Había mucha negación de vivir, discriminación... Eso lo quise expresar".

En varias canciones envía un mensaje de tirar el miedo y volver con un cuero nuevo. "En tres de los temas hablo de las enfermedades sociales que sufrimos en nuestros países y por eso digo en una de las canciones: 'se me caen todas esas falsedades y yo me limpio también del dolor' ".

Entre esas enfermedades están la inmigración, la injusticia y la discriminación, y así lo canta en Minimum Wage que cuenta la experiencia de un inmigrante que cruza la frontera mexicana después de dejar a sus hijos. "El tema es inglés porque quiero que los norteamericanos también sean conscientes de esta realidad -comenta Downs-. Pero había que hacerlo de forma divertida porque si se hace un tema oscuro sobre una situación que ya de por sí es oscura, a la gente no le importa".

A Lila, de larga cabellera negra y de mil voces, le gusta jugar con las técnicas nasales; ella es la que diseña su propio vestuario indígena y la que no duda en tomarse un tequila en el escenario y brindar con el público. Hoy tiene una propuesta en la que el tema del despecho, tan propio de su álbum anterior La cantina, es reemplazado por el de la superación de los miedos.

Los 14 temas del disco, la sexta producción de la artista, fueron compuestos por ella y su esposo Paul Cohen. Son una mezcla de folk, blues, cumbia, jazz y ritmos africanos, con mucha trompeta, trombón, tuba, saxofón, acordeón, arpa, clarinete y tambores indígenas. Pero lo más innovador es la realización de duetos. Lila invita a la legendaria cantante argentina Mercedes Sosa a que la acompañe en la canción Tierra de luz que habla de esa nostalgia por la patria.

También toca Perro negro, inspirado en un cuento de la literatura tradicional. La letra de la canción hace referencia a líderes corruptos de América Latina, y al respecto Downs apunta: "Algunos de mis músicos vienen de Venezuela y Colombia, así que todos compartimos la misma situación". En esta canción la acompaña Rubén Albarrán, de Café Tacuba.

Downs se apropia de Black Magic Woman, la reconocida joya de la banda Fleetwood Mac, y en español e inglés, con la ayuda del aclamado guitarrista y cantante Raúl Midón, la convierte en una canción de jazz. "Con Enrique Bunbury, quien también le tiene mucho respeto a los chamanes, cantamos Justicia y con La Mari (de Chambao) en Ojo de culebra hacemos un ritual", cuenta Lila, la que ahora quiere mudar de piel.

DISCOGRAFÍA

La cantina (2006)
Una sangre (One Blood) (2004)
Border (La línea) (2001)
Tree of Life (Yutu tata) (2000)
La sandunga (1999)
Azuláo: en vivo con
Lila Downs (1996)
Ofrenda (1994)

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