La sala de emergencias está toda chorreada de rojo, la sangre escurre a lo largo de los muros de azulejos. El malestar al estar allí es que de repente puede acostumbrarse a ese escenario, tal vez así pueden encontrarse las burbujas redondas de jabón, con las cuales fueron hechas las manchas. Puede olvidarse el horror. Al menos eso es lo que ha empezado a sentir Mariángela Méndez, curadora de la exposición 'Sin remedio', de la Galería Alcuadrado. Su intención, al ser invitada por esta galería que se caracteriza por encontrar los lugares más inusuales para hacer sus exposiciones -generalmente espacios que pronto van a desaparecer-, ha sido mostrar esa terrible tendencia al olvido que vive el país. El olvido consiste en permitir, sin inmutarse, que todo vaya desmoronándose, sin reaccionar, como es el caso de este hospital, la antigua clínica Rosas de Cajanal. Recorrer sus pisos, sus cuartos, llenos de aparatos que podrían haber salvado miles de vidas, apagados, pudriéndose apilados, es prueba del tedio con el que se permite que esto suceda.
Claro que hay corrupción, claro que hay injusticia, pero ¿qué hacemos al respecto? Poco. O nada. En lugar de pelea, olvido. "Es indignante", confiesa Méndez, que más que hablar del malestar del sistema de salud -lo cual sería una redundancia en semejante escenario tenebroso-, va más allá y convierte el espacio y los artistas que ha invitado como metáforas de la agonía en la que vive el país. Sin darse cuenta plenamente. Es como la visita a la sala ensangrentada. De tanto estar allí, uno termina acostumbrándose. Miguel Ángel Rojas hace un camino de sangre, de alguien que va andando lentamente; Óscar Muñoz construye un piso en vidrio, que al pisar se destruye; María Elvira Escallón, ubica los escenarios naturales de desolación y hace de éstos tristes cuadros; Alberto Baraya expone la cáscara muerta de un árbol, rememorando que las matanzas por el caucho en el sur del país no pueden olvidarse; François Bucher le pide a Ernesto Samper que lea un discurso que pronunció en 1978 sobre la legalización de la droga; Jaime Ávila llena un cuarto de ratas; Juan Fernando Herrán muestra el vía crucis de tantas familias en Medellín que deben recorrer un infinito camino para acceder a su remedo de casas; y los artistas invitados Wilfredo Prieto, cubano, coloca un largo tapete rojo en donde se barren las miserias debajo, imperceptibles, y hace una pequeña pieza de Grasa-Jabón y Plátano, todo para provocar la caída; Néstor Gutiérrez apila los expedientes muertos de tantos pacientes y María José Arjona, con la performance de las burbujas rojas, regresará para limpiar el espacio... Es la única que tiene esperanza de que algo puede remediarse.
SIN REMEDIO
Galería Alcuadrado
Calle 44 No. 59-75 CAN
(antigua clínica Santa Rosa, proyecto hospital universitario UNAL)