Agosto 27 de 2008

Mitos y estereotipos sobre historia de Colombia se reproducen en textos escolares

Una investigación del Museo Nacional revela los aspectos más controvertidos en la enseñanza de la materia en los colegios.

El apellido más acertado para el florero más famoso de Colombia no debió haber sido 'de Llorente' sino 'de González'. Desatinos aún más grandes fueron llamar 'Patria Boba' al período que sobrevino a la ruptura con España, creer que solo el 20 de julio de 1810 y únicamente en Bogotá hubo un grito de independencia, que las regiones no jugaron ningún papel en la gesta o que el triunfo final se debe a un único hombre llamado Simón Bolívar.

De cara a la celebración del Bicentenario, los historiadores han discutido lo que debe ser la nueva historia de Colombia, pero el esfuerzo aún no se ha visto reflejado en el ámbito escolar. Según una investigación realizada por Cristina Lleras, curadora de arte e historia del Museo Nacional, profesores y estudiantes siguen repitiendo un discurso y unos mitos que desde hace años fueron revaluados.

Los hallazgos aparecieron durante la preparación de una exposición, proyectada para 2010, sobre las representaciones de la Independencia en textos escolares, prensa, arte y numismática. Uno de los aspectos más llamativos resultó el descubrimiento de que libros para colegiales publicados entre 2004 y 2007 todavía desconocen investigaciones de las últimas dos décadas. Aunque el material didáctico ha incorporado lenguajes visuales atractivos para los estudiantes -como el cómic- aún impera el discurso centralista y el culto al héroe.

Dos de los textos escolares más consultados en los colegios son Amigos de las ciencias sociales 5, editado por Santillana, y Nuevo identidades sociales 5, de Editorial Norma. En ellos, la historia es narrada desde las fechas para rememorar en lugar de fijar una mirada crítica de los procesos.

Esto tiene una explicación muy clara para el historiador Tzvetan Todorov, a quien la curadora del Museo Nacional cita en su investigación: "El discurso de la conmemoración no es objetivo. Mientras la historia hace el pasado más complicado, conmemorar lo hace más simple, porque busca casi siempre darnos los héroes para adorar y los enemigos para detestar; consagra y desacraliza (...). La conmemoración adapta el pasado a las necesidades del presente".

Otras investigaciones profundizan este planteamiento. "Estamos frente a un nuevo populismo y mesianismo, en donde se refuerza la idea de que los héroes sí existen -asegura la licenciada en Ciencias Sociales María del Pilar Monroy, quien está haciendo justamente un proyecto sobre educación y Bicentenario con la Universidad Nacional-. Es una situación que, como ha ocurrido en diversos lugares del mundo, la educación ha sido puesta peligrosamente al servicio de los nacionalismos".

Abiertos a la autocrítica, los investigadores del Museo Nacional percibieron que a lo largo de su historia esta institución también había exaltado héroes individuales y fomentado el centralismo.  "La conformación de las colecciones obedeció, hasta hace relativamente poco, a la lógica del Estado-nación, en especial por ser el museo del Estado -dice Cristina Lleras-. Si bien la Constitución que nos declara una nación multiétnica y pluricultural ya cumplió 17 años, los cambios han sido particularmente lentos".

CAMBIO presenta cinco de los aspectos más controvertidos en la enseñanza de la Historia en los colegios. 

¿TODO POR UN FLORERO?

Según los maestros clásicos, aprender el episodio del florero de Llorente es indispensable. Para ellos es importante el relato según el cual una disputa por un florero fue la chispa que encendió la gesta independentista. ¿Pero todo eso por un simple florero? Esta es una de las más claras demostraciones de que dar proporciones míticas a situaciones anecdóticas da mayor recordación a los acontecimientos, pero deja al margen la reflexión y el conocimiento del contexto en que se produjeron los hechos. Lamentablemente, los libros escolares prestan demasiada atención a la porcelana quebrada y poca a las tensiones sociales en el resto del territorio nacional. Y un detalle: el florero perteneció a José González Llorente; técnicamente debería ser el florero de González.

20 DE JULIO DE 1810

Norma cae en el error de representar el 20 de julio de 1810 como el origen de la revolución "que se extendió a Cartagena, Pamplona, Socorro y Mompós", cuando los estudios de historia más recientes han logrado comprobar que las revoluciones en las regiones se habían dado antes o simultáneamente. Por su parte, el inicio del capítulo sobre Colombia en el siglo XIX en el texto de Santillana explica: "Cada año, la fecha del 20 de julio es día festivo en nuestro país. Esto se debe a que en esa fecha, a comienzos de siglo XIX, se acabó la dominación que España ejerció en nuestro territorio (...)". Además, en el texto para octavo grado figura el Acta de Independencia de Santa Fe, firmada el 20 de julio de 1810, como si fuera el Acta de Independencia de Colombia. Es decir, pretende mostrar que la independencia de una población representa la de una nación entera. "Los textos desconocen que el 20 de julio es una fecha más entre las fechas importantes de 1810 -explica la curadora del Museo Nacional Cristina Lleras-. La historia regional es, por tanto, ignorada".

LA FIGURA DEL HÉROE

Los textos escolares muestran a Bolívar como el héroe que prácticamente en solitario logró la Independencia. "La táctica de terror y violencia empleada por Morillo hizo que la reconquista española fracasara, ya que generó una situación de descontento general que fue capitalizado por el joven militar Simón Bolívar, quien con el apoyo del general Francisco de Paula Santander inició la organización de un ejército patriota en los llanos de Casanare -puede leerse en el libro de Santillana-. Este ejército cruzó la cordillera Oriental de nuestro país y en el puente de Boyacá venció de manera definitiva a las tropas españolas en la batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819. Con este triunfo se puso fin al dominio español en nuestra tierra". Esta forma de construir el pasado, desde el heroísmo, para los historiadores resulta perjudicial porque reduce a su mínima expresión, si es que la menciona, la participación de varios grupos en el proceso de Independencia: mestizos, indígenas, negros, estudiantes, artesanos y mujeres.

EPICENTRO SANTAFEREÑO

Quito fue el primer lugar donde se escucharon los gritos de independencia en América. Luego siguió Caracas y en Colombia se oyeron los brotes de libertad en Tunja, Cartagena, Cali, Socorro, Pamplona y, finalmente, en Santa Fe de Bogotá. Sin embargo, eso no parece ser relevante en los textos escolares nacionales, que dan a entender que todo se originó en la capital, con excepción del texto de Norma, en el que son mencionadas brevemente Quito, Caracas y Cartagena. Así que continuar usando a Santa Fe de Bogotá como símbolo de la Independencia no resulta del todo preciso, como puede percibirse en el logo que usa el Comité del Bicentenario, que al incluir el 20 de julio insiste en que Bogotá es la ciudad 'que con más derecho está llamada y comprometida a conmemorar la gloriosa efeméride'.

DE BOBA NO TUVO NADA

Para la historiadora Margarita Garrido es urgente acabar con el remoquete de 'Patria Boba' que se da al período comprendido entre 1810 y 1816, en el cual dos sistemas de gobierno, el centralista -cuya cabeza visible era Antonio Nariño- y el federalista -bajo Camilo Torres-, discutían propuestas distintas. Fueron tiempos de grandes debates sobre cómo debía organizarse el país, que terminaron cuando los españoles retomaron el poder. Aun así, ¿puede calificarse de boba una patria que discute ideas? De una manera muy controvertible, el texto de Santillana enseña: "En el período posterior al 20 de julio se llamó 'boba' a la patria, precisamente porque solo tuvo seis años de independencia entre 1810 y 1816". Sin embargo, el concepto ha ido desapareciendo: en el texto de Norma se mencionan "las diferencias entre federalistas y centralistas". Los historiadores se han dedicado, además, a mostrar que si bien los agentes de la Reconquista, como Pablo Morillo, fueron sanguinarios, los criollos también cometieron faltas contra la población civil.

Ver Términos y Condiciones.

COPYRIGHT © 2008 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.