Estatuas de la infamia

Germán Castro Caycedo. Foto: Archivo Cambio.

Uno de los temas que copa las agendas de las reflexiones sobre el periodismo es el que corresponde al interés que vuelve a despertar la crónica. Su seminario de reflexión reciente fue convocado bajo el nombre de 'Nuevos cronistas de Indias'. Esta nominación encierra el riesgo de un equívoco, ya que los viejos eran relatores embrujados por la realidad; los contemporáneos son purificadores de la realidad y más de una vez la han rescatado del engaño.

De este género Germán Castro Caycedo es un maestro. La calidad de sus crónicas, hacer historia de aquellos a quienes se les niega, la recuperación de asuntos en apariencia olvidados devolviéndoles la actualidad antes escamoteada (dentro de la buena tradición de Relato de un náufrago) y las investigaciones rigurosas de antecedentes, lograron crear un estilo reconocible que sirvió a los escritores de ficción para perder eso que Alonso Salazar llamó el pudor ante lo real.

El palacio sin máscara, desde su título irónico de reminiscencia caballeresca, hasta el doloroso final de brutal inhumanidad, presenta una innovación en el tratamiento del relato de Castro Caycedo. El reportero no se enfrenta aquí al sujeto de su historia de manera directa y con las herramientas de su oficio. No percibe sus dudas, miedos o la precisión rabiosa de su recuerdo. Lo que hace es volver público lo clandestino, desenterrarlo para confrontarlo con la conciencia del lector. Allí está su mérito y su riesgo. No es un libro del contar sino del estructurar, de mostrar la racionalidad del crimen escondido en la demencia del delirio. Apenas eso.

Roberto Burgos Cantor

EL PALACIO SIN MÁSCARA
Germán Castro Caycedo
Planeta, 2008 - 296 páginas.

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