"No hay leyes que prohíban el uso del bandoneón": Gustavo Santaolalla

Santaolalla es uno de los cerebros del rock latinoamericano, productor de exitosos álbumes de artistas pop como Juanes y de bandas sonoras de películas como Babel y Amores perros. 

CAMBIO. Hay varias teorías sobre la procedencia del tango. ¿De dónde viene realmente?

GUSTAVO SANTAOLALLA: Te puedo asegurar una cosa: no es originario de Alemania. Creo que es una combinación de un montón de cosas, tiene algo de portugués, de español y de música africana, al menos la palabra 'tango' viene de allá, y significaba algún tipo de baile. Es una música relacionada con las corrientes migratorias.

¿De dónde salió entonces esa teoría de su origen alemán?

Si hay algún aporte que Alemania haya hecho al tango es que hay un instrumento que se llama el Doble A, de Albert Arnold, tomado por músicos en Argentina que lo convirtieron en otro instrumento, el bandoneón, pero en Alemania nunca se tocaba de esta manera. Lo usaron para reemplazar a los armonios y hacerlos más portátiles. 

¿Cómo nace la idea de fusionar ese ambiente electrónico con el sonido del tango tradicional?

Yo no digo que hacemos ni tango ni electrónica, hacemos música contemporánea del Río de la Plata. Cuando empezamos con el proyecto fue un ejercicio de laboratorio en el estudio con Juan Campodónico, pero al llevar la experiencia en vivo, la música sufrió una mutación. Le agregó algo que no tenía. Eso que iba a representar lugares como Buenos Aires y Montevideo, con tango, murga, milonga, candombé, rock, hip hop y electrónica. 

¿Qué vendría siendo la escuela Bajofondo?

Lo que hemos tratado de buscar es un lenguaje que represente quiénes somos. Venimos de un lugar que es el Río de la Plata y por ende tenemos parámetros desde la cuna que tienen que ver con lo rítmico, ciertos tipos de melodía, una percepción de la melancolía o de la misión en la vida. No solamente crecimos escuchando tango y folclor, sino a los Beatles. Una de las cosas que tiene Bajofondo es que es totalmente atípico. Venimos de dos países, unos viven en Montevideo, unos en Buenos Aires, otros en Bariloche, somos de edades diferentes, tenemos backgrounds distintos, sacamos un sencillo y seis versiones del mismo. Hacemos una canción y tres videos de la misma canción.  Tratamos de no encasillarnos en el prototipo de la banda de los cuatro muchachos que nacieron en el mismo barrio, escuchando la misma música.

¿Qué le responde a los puristas del tango?

Yo creo que talibanes hay en todas partes del mundo. No creo que haya alguna ley que prohíba usar un bandoneón. Ninguno de los que hacen parte del Café de los Maestros -que es mi proyecto de tango puro con los más grandes músicos- me ha hecho un mal comentario sobre Bajofondo, porque saben perfectamente que yo no he dicho que con esto vengo a revolucionar el tango. 

¿Qué trae de nuevo 'Mar dulce'?

El primer disco era de laboratorio. El segundo trae muchos invitados, la mitad instrumental y la mitad es cantada, tiene muchos temas con vocalistas y también aprovechamos para seguir experimentando. De grabar con una persona de 80 años a hacerlo con Gustavo Cerati y a trabajar con un bandeonista japonés o Nelly Furtado y la Mala Rodríguez, la conexión con el concreto de la gran ciudad hasta un Elvis Costello.

Ha trabajado con intérpretes de géneros que no perduran. De estos músicos, ¿cuál cree que sí lo hará?

Mi objetivo cuando trabajo con un artista es hacer que el trabajo supere el paso del tiempo. Si escuchas los discos anteriores de Juanes, hoy se mantienen perfectamente, al igual que el 'Re' de Café Tacuba, que ya casi cumple 15 años.

¿Qué significa visitar a Colombia?

Es un lugar clave. Está conectado con nosotros a través del amor que le tienen al tango. Además, gracias a la conexión por Internet sabemos que es uno de los países donde más nos aprecian.

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