Radionovela sobrevive a través del humor

Iván García, Álvaro González, José Plata y John 'el Tato' Cepeda: las voces detrás de 'Los detectives salvajes', la radionovela de Radiónica. Foto: Claudia Rubio

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AL VOLVER A OÍR LA VOZ de Gaspar Ospina el pasado 2 de julio, los nostálgicos recordaron aquellas tardes de mediados de los 60 en que, sentados al pie de la radio, se entretenían con las aventuras de 'Kalimán' y su pequeño compañero 'Solín'. Esta vez no se trataba de un nuevo capítulo, sino del homenaje que las emisoras rendían al hombre que había dado voz a ese sabio y misterioso héroe de Oriente que a diario acaparaba la atención entre las cinco y media y las seis de la tarde por Todelar.

El actor había fallecido en Bogotá el 30 de junio, lejos de los medios -por eso la noticia llegó tarde- y lejos del ámbito en que obtuvo mayor reconocimiento: la radionovela. El anuncio de su muerte parecía un último pretexto para que las generaciones de mediados del siglo XX recordaran aquel género que probablemente daban por desaparecido. La verdad, sin embargo, es que la radionovela en Colombia nunca murió. Aunque perdió su vigor, supo arreglárselas para mantenerse con vida. Ya no es el género que congrega a las familias alrededor de la radio y produce fuertes emociones, pero es creativa, hace reír y a veces enseña algo nuevo.

Detectives en acción

"Cuenta la historia que, en un futuro cercano, un cometa pasará tan cerca de la Tierra que dañará con su magnetismo todos los centros de información que recopilan los datos relacionados con los artistas, inventores y creadores de 'El tercer planeta'. En los días de confusión y caos, dos valientes detectives tendrán la peligrosa misión de recuperar aquellos fragmentos de vida...".

Así suena la presentación de 'Los detectives salvajes', radionovela de la emisora Radiónica inspirada en el libro homónimo del chileno Roberto Bolaño, que comenzó en febrero pasado en capítulos diarios de cinco minutos emitidos desde las 8:30 a.m. En ella, los investigadores Orson y Welles tienen la misión de recuperar la obra de Edgar Allan Poe, Julio Verne, Bram Stoker y Stanley Kubrick con la ayuda de otras celebridades cuyo trabajo guarda algún vínculo con ellos, como la banda The Cure, la cantante Björk, el 'metalero' Ozzy Osbourne y la banda Pink Floyd, respectivamente. Escuche fragmentos en Recursos Relacionados.

La radionovela de Radiónica no se caracteriza por la solemnidad sino por el desparpajo. No es extraño que los productores permitan que ciertos errores salgan al aire, que los actores se burlen entre ellos y que los protagonistas revelen sus flaquezas humanas, aunque nada de eso repercute en falta de rigor a la hora de hablar de la obra o la vida de los personajes. Esa oscilación entre la academia y las masas puede explicar por qué ha logrado hacerse a unos 11.000 oyentes diarios, según los cálculos de su libretista, Álvaro González, 'el Profe', y también puede ser la razón por la que al principio interesó a audiencias adultas pero con el tiempo fue ganando espacio entre los jóvenes, que hoy son sus principales oyentes.

'Los detectives salvajes' es la prueba más reciente, pero no la única, de la supervivencia de la radionovela. Entre finales de los 90 y comienzos de este siglo, en emisoras juveniles como 88.9, Radioacktiva y La Mega hubo manifestaciones del género como fueron Charlie Giorgio -primera radionovela con trama homosexual-, 'La guerra de las palabras' -parodia de La guerra de las galaxias-, 'Los cuentos de la vieja Ceneida' -parodia de los cuentos infantiles clásicos- o 'Los Pinzon' -versión colombiana de 'Los Simpson'-. Andrés López, el mismo del stand-up comedy 'La pelota de letras', hizo incluso una radionovela para burlarse de la película Titanic.

Lo que queda claro es que la supervivencia del género implicó convertirlo en parodia de sí mismo o de otras manifestaciones. En la era de la televisión, nadie puede imaginar que alguien vuelva a llorar prendido a la radio y con un grado absoluto de concentración durante 30 minutos por cuenta de argumentos lacrimógenos como los de El derecho de nacer, una radionovela cubana de finales de los 40 que quedó en la memoria de muchos colombianos.

Como explica Gabriel Gómez, director de radio de Radio Nacional de Colombia e historiador de la radio, la mengua y la transformación de la radionovela está directamente relacionada con los cambios que hubo en la misma radio como consecuencia de la expansión de la televisión. "La radio es hoy la banda sonora de la vida -asegura Gómez-; ya no está hecha para requerir atención constante, que era la pesadilla de las radionovelas: el que se distrajera un segundo se perdía la historia".

Pero aquí no viene al caso decir que todo tiempo pasado fue mejor. Sin atisbos de nostalgia, el historiador de la radio puntualiza: "La telenovela superó a la radionovela, pero no hay que llorar por ella".

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