RESULTA CONJETURAL establecer los motivos que conducen a un escritor a dejar en palabras esa huella terca, a veces sorprendente, día tras día, a veces anodina, a veces iluminada por un hallazgo, que constituye la acumulación de vida, de un diario.
En ocasiones el escritor declara su propósito y de entrada se dirige al probable lector. Así Montaigne: "(...) puedan hallar en él algunos rasgos de mi condición y humor, y así alimenten, más completo y vivo, el conocimiento que han tenido de mi persona". O el impulso ambicioso de Chateaubriand a los 78 años, consciente de publicar sus Memorias después de muerto, confiado en la endeble voluntad de los difuntos, y sabedor de que el mundo sobre el cual se tiene el privilegio del conocimiento personal es el de la juventud. Todo el resto pertenece a los intereses de la historia. O el desmesurado Tolstoi que adelanta sus Diarios desde 1847 hasta 1910. ¿Qué curiosidad insaciable llevaría al lector de Guerra y Paz a escarbar en los Diarios de la época de la escritura de la novela?
Hay circunstancias en las cuales el Diario es parte de la aventura del escritor y por razones del oficio tiene una indudable calidad estética. De otra manera cómo leer algo por fuera de los géneros convencionales que dan el nombre al autor. Además no siempre se cuenta con la decisión de publicar después de muerto. En el caso de John Cheever el logro tiene tantas virtudes que la crítica discute si acaso sus Diarios no son lo mejor de su obra narrativa. La mejor descripción de ese torrente de vida, dificultades creativas, familia, contemporáneos, alcohol, religión, infidelidades, viajes, bisexualidad, la dio John Updike: "extenso poema en prosa brotando sin explicaciones desde las profundidades de la mansa desesperación del moderno hombre americano".
El lector de diarios se acerca a su lectura en pos de un conocimiento pero también de una verdad. John Cheveer se encontró con la soledad y desde allí escribió sus Diarios, tan fecundos para el escritor cachorro como ejemplares para el lector de ocasión.
POR ROBERTO BURGOS CANTOR