VERLA ES GRATO y aún más escucharla. Conserva en su mirada el misterioso halo de la adolescente; sus claros ojos, su pelo un poco rizado y toda su figura inevitablemente hacen recordar a aquellas mujeres pintadas por Vermeer, Jan van Eyck o las enigmáticas "niñas" de Balthus. Nacida en Lexington, Virginia, en el año de 1979, Hilary Hanh es hoy una de las violinistas más destacadas en el panorama mundial.
Desde su primera grabación del año 1997, dedicada a las entrañables Partitas 2 y 3 y la Sonata 3 para violín solo de J.S. Bach, esta dama de naturaleza sin igual ha logrado desarrollar una carrera extraordinaria. Hanh se pasea por un repertorio tan amplio como arriesgado. Beethoven/Bernstein, Barber/Meyer, Brahms/Stravinsky, Mendelssohn/Shostakovich, Elgar/Vaughan Williams, Korngold/Mozart y Paganini/Spohr son algunas de las audaces combinaciones que aparecen en sus discos y videos, muchos de ellos aclamados y premiados por melómanos y críticos.
Hoy, a sus 29 años, esta mujer ha llegado a punto tal que cada una de sus interpretaciones parece estar asistida por elementos arcanos. Su interés en la música va más allá del mero virtuosismo, adquiriendo así un carácter intensamente vital.
Su más reciente grabación es en extremo humana y singular, pues las dos obras que la conforman, el Concierto para Violín y Orquesta op. 36 de Arnold Schoenberg y el Concierto para Violín y Orquesta en Re menor de Jean Sibelius, se le presentaron al principio como verdaderos retos auditivos y de interpretación. Tendría que esperar varios años para que estas obras pudieran ser parte de su vida y repertorio. Estudiarlas, tocarlas, palparlas, escucharlas una y otra vez, hasta encontrarles su belleza. Ésta hoy ya puede ser expresada por ella con esa fuerza y equilibrio que provoca dicha en los auditorios donde se presenta, lo mismo que en sus memorables grabaciones.
El concierto de Schoenberg fue concluido por el autor en septiembre de 1936, tres años después de su llegada a Estados Unidos. Es una partitura de gran dificultad técnica para el intérprete, y ha sido grabada pocas veces. Hilary Hanh aborda con total solvencia y claridad esta marea de singulares combinaciones tímbricas, vertiginosamente dinámicas. A esto se suma el bello concierto de Jean Sibelius, compuesto en 1903 y revisado por él en 1905, lo que hace de esta grabación algo sublime en la que Hilary Hahn, acompañada por la Sinfónica de Radio Suecia dirigida por Esa-Pekka Salonen, no solo toca las notas, las vive.
POR CARLOS ALBERTO HEREDIA GALINDO