Puede encerrarse horas en cualquier ciudad a hablar por teléfono, leer revistas y ver 'CNN'.
ESTA SEMANA, EN MADRID, los príncipes de Asturias entregaron el prestigioso premio Luca de Tena al periodista colombiano Felipe López Caballero por su vida y obra. Un premio ligado al tradicional diario ABC de España, fundado precisamente por don Torcuato Luca de Tena.
Pasan cosas cuando por primera vez en la historia un colombiano es galardonado con un premio que solo tiene tres categorías. Resulta más que merecido este exclusivo aplauso internacional a un hombre que desde su grupo editorial ha visto cómo docenas de sus colaboradores han sido premiados nacional e internacionalmente.
Dotado de una arrolladora inteligencia y especial olfato para determinar qué es y qué no es noticia, ha logrado lo más difícil: escribir con equilibrio mágico historias en las que sus protagonistas quedan, a la vez, felices y algo mortificados. Por lo general, el comunicador es exitoso o el empresario es exitoso, pero es excepcional que el periodista/propietario sea un triunfador. La línea ética entre una y otra cosa es muy frágil y fácil de romper. Haber mantenido ese equilibrio inestable es el secreto de López Caballero.
Hace 26 años, reunió a un poco de jóvenes periodistas, soñadores como él, para montar en un país de baja lectura y poca cultura de revistas de actualidad, la revista Time en español. Entonces no existían quioscos de revistas ni estantes en los mercados con títulos para escoger. Pero él se atrevió, y le funcionó. Hizo con las uñas un muy buen producto con buenas firmas en opinión, análisis y noticias que llegaron a sorprender a los diarios. Tanto, que en pocos años la gente se acostumbró a esperar con ansiedad la revista que hoy es de lectura obligada para miles de colombianos.
Con Semana como buque estrella de la flota, fue formando un importante grupo editorial que hoy es líder no solo en opinión y actualidad, sino en campos más frívolos como el entretenimiento y la moda. Además de Semana, el grupo editorial publica, entre otros títulos, Fucsia, Dinero, SemanaJunior, Arcadia, Jet Set, y un fuera de concurso, SoHo, que combina a las mujeres más bellas con muy poca ropa, con las crónicas literarias más insólitas.
Pasan cosas cuando se mira lo que Semana ha registrado bajo la tutela de don Felipe. Escándalos, uno tras otro, que han marcado la historia de un país lleno de droga y corrupción, guerrilla, narcos, paramilitares y políticos bandidos, que han desenmascarado un ejército de valientes.
Pasan cosas cuando, más allá de sus revistas, descubrimos la personalidad de López, un conversador de conversadores, con una vida personal particular, que nunca aprendió a manejar carro, que descubrió el vodka y el vino a los 48 años, que comienza el día a la hora del almuerzo y que, como Hugh Hefner, su colega, le gusta despachar en su casa, en pijamas y bata. Allí llegan presidentes, senadores, ministros, militares y señoras de sociedad a contarle historias que van armando, poco a poco y en todo el sentido de la palabra, su semana informativa. Enfermo del teléfono y obsesionado por saberlo todo, devora cuanto periódico, revista y libro con sustancia le llega. Bueno para la radio en la mañana y más aun ahora que le dio por madrugar -antes solo era contactable después de las 11 a.m.-, puede encerrarse horas en cualquier ciudad del mundo a hablar por teléfono, leer revistas y ver CNN.
Estudió en el exterior, vivió en Europa, fue vendedor de enciclopedias puerta a puerta, secretario privado del Presidente de la República en 1974, productor de cine taquillero -hizo una película en la que el Papa fue protagonista sin saberlo- y no tan taquillero -le dio por hacer cine con los rusos-, y empresario de TV: tuvo noticiero y transmitió Tom y Jerry. Está vinculado desde su fundación a Caracol Radio y TV, y está en la TV por suscripción. Sigue más activo y vigente que nunca. Hoy sus días son más largos.
Pasan cosas cuando su biógrafo se anima a reunir sus notas sobre un personaje inolvidable, sobrado en amigos y con tantas anécdotas para contar, que explican su éxito y su premio, y que hacen que hoy le digamos: ¡Enhorabuena, don Felipe, Luca de Tena!
POR JULIO SÁNCHEZ CRISTO
juliosanchezcristo@yahoo.com
Especial para CAMBIO y El Nuevo Herald.