En vía de extinción

'Galvis Galvis o El Carácter. Cartas privadas de un hombre público'. Prólogo, selección y notas: Alberto Donadío. Hombre Nuevo Editores, Medellín, 2007

CON LOS AÑOS y unas ideas impuestas de eficiencia y celeridad que nadie se ha ocupado de examinar, el viejo y educado oficio de escribir cartas se ha ido apartando de los hábitos de la cortesía y la necesidad de comunicación. Cierta solemnidad que rodeaba al género epistolar y cuyas fórmulas y modos se enseñaban en los colegios, obligaba al corresponsal a esmerarse en los cuidados del lenguaje y la expresión. Ello condujo a la ocupación de escribidor que aún se utiliza, con banca, paraguas y pluma, en muchas plazas de poblaciones alejadas de las capitales. Compiten en franca lid con las ideas cortadas, ricas en jerga, del correo electrónico y ofrecen su especialidad: de amor, de despedida, de negocios.

Una editorial independiente, Hombre Nuevo, regentada por Lucía Donadío, acaba de publicar Galvis Galvis o el carácter. Se trata de parte de la correspondencia que mantuvo un líder político liberal de Santander, Alejandro Galvis Galvis, fundador del periódico Vanguardia Liberal, con sus contemporáneos y con los orientadores políticos nacionales: Herrera, Ospina, Olaya, Santos, Gabriel Turbay, los López. Aborda tanto los aspectos históricos y dolorosos, entre los cuales la Violencia, como personales y de la vida diaria.

Así como los historiadores han hallado un filón importante para el análisis económico de la propiedad en los archivos notariales, éstas cartas, sin papel sellado ni atestiguación notarial, permiten saber de los vínculos de las regiones con el poder central y ofrecen el tono de la vida privada, que ya se sabe, Balzac dixit: es el sustento de la vida pública de las naciones.

El lector podrá observar aquí la evolución de los sentimientos, políticos, religiosos, sentimentales, del país. De una intolerancia desconfiada a un reconocimiento de la diferencia. A lo mejor servirá para quienes aún pretendan alcanzar realizaciones mezquinas mediante la explotación de la ignorancia y los fanatismos sobrevivientes. Entenderán que el eco será cada vez menor. 

POR: ROBERTO BURGOS CANTOR

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