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TODO EMPEZÓ POR LA RED. La Orquesta Sinfónica de Colombia, por primera vez en su historia y con un método algo inusual en el mundo, lanzó una convocatoria abierta a través de páginas especializadas, escuelas de música y misiones diplomáticas por Internet, para buscar a su nuevo director. La estrategia replantea el esquema de dirección en cabeza de tres maestros -Luis Biava, Eduardo Carrizosa y Alejandro Posada- con el que fue refundada la Orquesta en 2003, pero que no dio los frutos esperados. La respuesta fue abrumadora: 101 aplicaciones de todo el mundo con trayectorias de la más alta calidad.
Las hojas de vida fueron analizadas por un jurado compuesto, entre otros, por el pianista Harold Martina; la directora de la Orquesta EAFIT, Cecilia Espinosa; José Antonio Abreu, fundador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela -modelo con el cual se creó la Orquesta Batuta-; y Andrew Bennett, gerente de la Orquesta Sinfónica Nacional de Porto (Portugal). Tras una larga deliberación, surgieron cuatro finalistas: Yeruham Scharovsky (Argentina), Baldur Brönnimann (Suiza), Stefan Lano (Estados Unidos) y David In Jae-Cho (Corea). Lo que sigue son seis meses de trabajo con la orquesta actual, en una temporada de conciertos que determinará la empatía de músicos, director y público, tras la cual resultará elegido, en agosto, el nuevo conductor de la Sinfónica.
Pobre pero honrada
Los músicos que pisarán el país en los próximos meses se encontrarán, entre otras, con condiciones bien particulares: una orquesta de sólo 61 miembros (deben ser 84) a la que le hacen falta principalmente cuerdas como violines y cellos; un presupuesto de 5.800 millones de pesos para moverse en todo el país (frente al de la Filarmónica de Bogotá, que es de alrededor de 17.000) que los limita para contratar músicos supernumerarios, solistas y directores invitados; y una agenda que incluye decenas de municipios en donde no existe un escenario acústicamente adecuado para un concierto.
Lo bueno es que los directores lo saben. De hecho, era una advertencia de la convocatoria, la cual también dejaba en claro las dimensiones del reto: sacudir el repertorio de acuerdo con los nuevos tiempos y con las condiciones del público colombiano, y aumentar el número de espectadores a lo largo y ancho del país. Para Mauricio Peña, coordinador artístico de la Orquesta y quien será la mano derecha del nuevo director, es claro que las orquestas en el mundo se están redefiniendo y deben estar en constante desarrollo de fórmulas para atraer nuevos públicos. "Los niveles de la gente abonada en Europa descienden cada día, y aunque las nuevas tecnologías ayudan a atraer nuevos públicos, como el concert companion, son muy costosas. Para completar, la oferta de entretenimiento hace difícil que la gente sea fiel a un concierto cada ocho días. Por eso los retos de las orquestas hoy en cualquier parte del mundo, son enormes". Esa es la razón por la cual les están apostando a estos cuatro maestros, porque, según las directivas de la Orquesta, pueden darle una mirada innovadora a la forma de acercarse a la música sinfónica.
Lo que no deja de sorprender es que a músicos que están en un momento brillante de sus carreras les parezca interesante dirigir en Colombia. La respuesta la tiene Baldur Brönnimann: "La música clásica debe ser presentada como una forma de arte que está viva y es relevante. Es increíble tocarla frente a gente que jamás ha oído una orquesta. Es magnífico tener la oportunidad de hacerlo".
LO QUE PIENSAN LOS CANDIDATOS
»Yeruham Scharovsky
Nació en Buenos Aires en donde estudió flauta, contrabajo, composición y dirección en el Conservatorio nacional de música de esta ciudad. Becado por la Academia superior de música Rubin, viajó a profundizar sus estudios en estas áreas a Israel. Ha dirigido más de 50 destacadas orquestas en 20 países, entre las cuales se desatacan la Filarmónica de Israel, la Sinfónica de Berlín, la Filarmónica de Moscú, la Sinfónica Brasilera de Río de Janeiro y ha dirigido tanto la Sinfónica de Colombia como la Filarmónica de Bogotá.
"Considero el rol de difusión de un repertorio menos popular y menos accesible, como una parte de la misión de una gran Orquesta nacional de un país".
"Además del tradicional repertorio clásico, también es importante incorporar obras populares de compositores latinoamericanos (música folclórica colombiana, mexicana, brasilera e incluso tangos argentinos) debidamente orquestadas para orquesta sinfónica, ya que crean una identificación y familiaridad con la interpretación sinfónica, aproximando gradualmente al público al mundo de la música sinfónica".
»Stefan Lano
Aunque nacido en Boston, su familia es de origen griego, albano y búlgaro, y ha vivido toda su vida adulta en Alemania, Austria, y ahora Suiza. Completó sus estudios de composición en el Conservatorio de Oberlin, en Ohio, que derivaron en estudios de doctorado en la Universidad de Harvard, de donde fue becario. Dirigió la Ópera de Viena, fue asistente de James Levine en la Metropolitan Opera House y dirigió desde 2005 la Orquesta del Teatro Colón de Buenos Aires.
"La noción de una Orquesta Sinfónica Nacional, debe ser la de enriquecer la herencia cultural de Colombia a través de todo el país".
"Además de los viajes, la radio y la televisión nacional puede ser un instrumento que refuerce su presencia e impacto".
"Una forma de la música clásica de hoy que llega con más facilidad al oído y al entendimiento de un público joven y aún inexperto, es sin duda la música escrita para el cine: música de John Williams, Star Wars, Harry Potter; de John Corigliano, El Violín Rojo. Pero no podemos caer en la filosofía de los programas de "llegarle a todo el mundo", porque el resultado final de un programa barato es la pobreza cultural de una sociedad que no mirará con dignidad el trabajo sinfónico de la orquesta".