El peruano se consolida como el tenor más importante del momento.
CON LA MUERTE EL AÑO pasado de Luciano Pavarotti, el camino para que los tenores latinoamericanos se consoliden en lo más alto de la ópera mundial, está dado. Hay varios con mucho talento como es el caso del mexicano Rolando Villazón, el argentino Marcelo Álvarez y el venezolano Aquiles Machado. Pero sin duda alguna el de mayor proyección es Juan Diego Flórez, la voz latina más importante del momento y considerado como el rey del bel canto.
El tenor peruano es uno de los más prestigiosos en Europa actualmente, hecho que se ha reafirmado no sólo con varios galardones obtenidos durante el año pasado como el Gramophone Award Winner, sino con sus más recientes trabajos como Sentimiento Latino y Great Tenor Arias. El 2007 fue un buen año para Flórez y lo cerró con broche de oro gracias al lanzamiento de su nuevo disco, Arias For Rubini, un homenaje a uno de los mejores tenores de todos los tiempos como lo fue Giovanni Battista Rubini (1794-1894). Un reto importante en términos de arreglos vocales y del desarrollo del bel canto.
El homenaje a Rubini se desarrolla en tres grandes momentos de la opera italiana y busca rescatar el legado, pasión y fuerza vocal del famoso tenor del siglo XXI en obras de grandes maestros de la música como Guillermo Tell de Rossini, Bianca e Fernando de Bellini y Marino Faliero de Donizetti. Flórez además tiene el honor de ser el primer tenor contemporáneo en adaptar un fragmento de la obra, La Dona del Lago de Rossini, la cual no se utilizaba desde 1825. El disco encanta de principio a fin a los amantes de la música culta y hace asequible la ópera para oídos no tan doctos y avanzados.
Juan Diego Flórez tiene todas las características para reinar por mucho tiempo en el complejo mundo de la ópera. Por el momento su voz nos encanta y nos conquista con facilidad gracias a la fuerza, pasión y tono con las cuales interpreta estas grandes arias que llevaron a la cima a grandes maestros de la ópera como Plácido Domingo y José Carreras.
La humildad, el trabajo, la perseverancia y creer en su talento son las claves del éxito para un artista que soñaba con contar canciones populares en los bares de Lima y que hoy rinde a sus pies a los selectos espectadores de La Scala de Milán.
POR JACOBO CELNIK