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Los faltantes
De otra parte, es una lástima que dibujantes tan importantes como Darío Morales y Lucy Tejada no aparezcan representados con obras que correspondan a su importancia. Y no es que los dibujos seleccionados de Morales y Tejada sean menores, sino que la talla de sus trabajos y la importancia que tuvieron no se aprecian de manera apropiada. Lo mismo sucede con Fernando Botero, de quien casi no se han exhibido trabajos de finales de las décadas del 50 y el 60, aunque el dibujo en la exposición da cuenta de su maestría. Otro tanto pasa con Juan Cárdenas, magnífico dibujante de quien se pudo haber mostrado más, o con Julio Castillo cuyo trabajo exhibido, este sí menor, no corresponde a los comentarios favorables que los críticos Casimiro Eiger y Marta Traba hicieron en su momento.
Una pregunta final: ¿dónde están Johanna Calle y José Antonio Suárez Londoño? Para hablar del dibujo contemporáneo -pobremente representado en la exposición-, es indispensable presentar sus obras. Muchas de las piezas de este período están fuera de lugar, pues se exhiben trabajos de artistas no-dibujantes que, al compartir espacio con otros que lo son, terminan desfavorecidos, con la excepción de Luis Fernando Roldán.
Hay suficiente material en la exposición de La Cometa como para darse el gusto de apreciar el dibujo colombiano. En este punto es maravillosa la oportunidad que allí se ofrece, a pesar de que haya mucho que sobra. Por esto es necesario ir con una mirada crítica que enriquezca al espectador y a la galería. Para continuar con la analogía propuesta al inicio, hay que escudriñar el conjunto con la sutileza necesaria para no ir a tragar entero.
POR JUAN RICARDO REY-MÁRQUEZ,
Investigador
Autor de 'El dibujo en Colombia 1970-1986'