EN TÉRMINOS gastronómicos, Bogotá va por un buen camino. Cada vez hay mejores restaurantes y las inversiones en el sector son considerables, lo que hace que Bogotá esté tomando justa fama en el ámbito gastronómico. Hace poco vino una crítica de restaurantes a comer y me dijo que Bogotá es el secreto mejor guardado de América Latina, que estamos a la altura de Buenos Aires y Sao Paulo. Estaba sorprendida.
Sin embargo, todavía nos falta mucho trayecto para estar al nivel de Londres, Nueva York e incluso Ciudad de México y esto se debe a falta de tradición. Pero lo importante es aprovechar el momento y explotarlo, como lo hizo Lima en la última década, donde lograron recuperar su comida típica y llevarla a un nivel muy interesante.
Todo el año recibo gente de Medellín, Cali, Barranquilla y otras ciudades del país que vienen a hacer turismo gastronómico, exclusivamente. Lo digo porque creo que hace falta promover mejor este aspecto de Bogotá en el exterior, aunque ciertos hoteles están promocionando planes gastronómicos los fines de semana, que han tenido muy buena acogida. En mi restaurante tengo por lo menos un 30% de clientes foráneos. La mayoría viene a la ciudad por negocios y todos quedan muy impresionados. Lo importante es que nosotros mismos, los bogotanos, terminemos de convencernos de nuestro potencial.