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TODO EMPEZÓ en la infancia, aunque fue mucho después que me di cuenta de ello. Será porque desde los siete años ya cargaba mi camarita por las calles de Girardot y le hacía retratos "artísticos" a mi hermana. Pero puede que fuera más atrás, cuando ojeaba el álbum familiar y me topé con una foto mía de chiquito en la casa de los abuelos, con ese piso de origen campesino, de baldosa de cerámica, que siempre me ha acompañado. Tal vez por eso creé un personaje como Paquita, que es una niña que sale en busca del objeto del placer que es un cono de helado, y sufre accidentes. Es como una metáfora del mito de la búsqueda de la satisfacción sexual que es peligrosísimo. Ya en ese momento sabía que no encajaba en el medio y que no iba a crecer dentro de la normalidad. Por eso me volví artista. Porque su ser mismo es el de ir en contra de lo establecido. Usé el arte como mi fortaleza para encontrarme, para reconocerme y asumir mi orientación sexual. Mi obra ha sido paralela a mi vida y está conectada plenamente con la experiencia, mi experiencia".
"Primero fueron los dibujos, los aguafuertes. Me metía a los teatros de cine rotativo, de películas de vaqueros y karatecas, que en su decadencia se habían convertido en lugares peligrosos y de encuentros homosexuales. Recreaba las situaciones que vivía en el teatro, me asomaba a los baños y lo que veía era un encuentro de botas de dos hombres teniendo sexo. Pero también le hice homenajes a quienes admiraba, como a Chaplin en Candilejas. El cine ha sido, más que la literatura, mi fuente de contacto con el gran arte.
"Hubiera podido dedicarme a hacer grabados, que en los 70 se vendían muy bien, pero mis decisiones de trabajo siempre han sido de romper con lo que ya he hecho previamente. En consecuencia, me fui por la fotografía, que en ese momento era considerada como un trabajo puramente documental. Y como quería documentar el mundo gay, era el medio perfecto. Sin embargo, no hay que olvidar que en ese momento las cámaras no tenían las facilidades técnicas de hoy, ni eye shot, ni fibra sensible, ni rollo ultravioleta, y lo máximo que daba el asa era 400. Así que las fotos que hacía eran muy experimentales y requerían de mucho trabajo técnico.
"Al tomar las fotos, rompía mi posición de parroquiano y miraba desde la distancia. La cámara estaba enmascarada y yo oculto. Trataba de ser invisible. Forré una cámara de negro y la fijé al brazo del asiento con plastilina limpiatipos, y disparaba en la mayor exposición, sin flash ni trípode. No tenía idea de qué tipo de imagen iba a salir. Las fotos del Faenza, por ejemplo, son manchas, casi apariciones. Es interesante que la gente las haya convertido en mito.
El doble sentido
"Rápidamente me di cuenta que necesitaba iniciar un proyecto de creación y abrirle la puerta a una creatividad más libre. Esto me llevó a la experimentación fotográfica y a la instalación. Me encerraba en el cuarto oscuro y le lanzaba al negativo un disparo de luz de linterna, creando un dibujo de luz. Las obras del 80 y 90, como Caloto, aluden a situaciones caóticas, a la violencia en la ciudad, al exterminio de los campesinos, a la violencia de los extraditables y la droga, siendo yo mismo consumidor de cocaína. Así de afectado me sentía.
"Del mismo modo, me interesó asumir la proveniencia campesina de mi familia. En Grano reconstruí el piso de la casa popular en el piso del Museo de Arte Moderno, jugando a que nadie se encontrara con algo así allí. Para eso, me traje tierra de la zona de mis abuelos para reconstruir mi origen. Quizá esa es la razón de que lo rural y lo marginal sean clave en mi trabajo.
"Además, en otra de las obras utilizo la frase del artista pop Richard Hamilton que dice en inglés: "¿Qué es lo que hace a los hogares de hoy tan diferentes, tan atractivos?". Quería responderle con una ironía, porque se suponía que el mundo después de la Guerra había superado todos los problemas, y le respondí usando hoja de coca, para achacarle mucha responsabilidad al consumidor del primer mundo en la guerra colombiana. Empecé a usar coca y dólares por la fuerza simbólica de los materiales.
"Porque hay un sentido de justicia en todo mi trabajo. Cuando uno ve las noticias en donde aviones extranjeros vienen a contaminar el campo, las aguas, a enfermar a los niños, es imposible no sentir escalofrío. Por eso Santa, que consta de cuatro fotografías, es una obra que nace de un sentimiento de ira, y lo que llueve allí es veneno.