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EL NEW YORK TIMES lo catalogó como miembro de la "nueva generación de novelistas colombianos" y García Márquez lo reconoció como "uno de los autores colombianos a quien me gustaría pasarle la antorcha". Sus novelas más sonadas son Rosario Tijeras, ganadora del premio Dashiell Hammet en el año 2000 y traducida al inglés en el 2004 por Gregory Rabassa (reconocido como el traductor del "boom", pues también ha traducido a Cortázar y al mismo García Márquez). Rosario Tijeras también ha sido traducida a otros 13 idiomas y adaptada al cine. Otras novelas de Franco no menos célebres son: Paraíso Travel (traducida por Katherine Silver en el 2006, basada en la experiencia de los inmigrantes colombianos en Nueva York; también traducida a múltiples idiomas y con una versión cinematográfica que se estrena en Colombia en enero del 2007) y Melodrama (2006). CAMBIO lo entrevistó en Nueva York, a propósito del encuentro Voces Literarias Hispanas en los Estados Unidos, celebrado el 14 de noviembre en la Universidad de Columbia.
CAMBIO: Ayer recordaba que al visitar Nueva York, no hace mucho tiempo, no halló mucha literatura en español, pero que al regresar, durante la investigación para Paraíso Travel, encontró un catálogo mucho más amplio... ¿Por qué cree que se dio ese incremento en tan poco tiempo?
JORGE FRANCO: Yo creo que básicamente fue el interés de las editoriales al darse cuenta que en los Estados Unidos hay un mercado potencial de lectura en español que no estaba siendo bien atendido. Hay un número muy importante de hispanohablantes aquí y si bien no se puede pensar que todo ese número es lector, sí se considera que un buen porcentaje puede interesarse en libros en español, y ese es un vacío que todavía tiene que llenarse. Básicamente creo que hay una dificultad, y es dar a conocer que esos libros existen, algo que tiene que ver con los medios de comunicación... ¿cómo difundir el hecho de que estos libros existen en los Estados Unidos? Yo ayer hablaba con la persona que me representa en este país y me decía que incluso las mismas librerías a veces no se molestan en decir que tienen libros en español...
En la charla usted contó que cuando estaba haciendo la investigación para el libro encontró las mismas cosas que en Colombia, sólo que en una escala diferente...
Sí, las mismas, las buenas y las malas. Yo vine en el año 2000 y encontré incluso que aquí había casos de extorsión, de chantaje, de amenazas de secuestro... por ejemplo me contaron el caso de alguien que amenazaron con el secuestro de un pariente en Colombia, pero le estaban pidiendo el dinero aquí..., le decían que sabían la rutina exacta de ese pariente, a qué colegio iban los niños... todo. Tenían toda la información de allá, era una conexión entre las bandas que funcionaba de una manera muy sincronizada, lo conocían todo, y con un agravante, que este inmigrante tenía problemas legales aquí y no tenía a quién recurrir para denunciar el delito...
Es un lugar común decir que la realidad sigue superando la ficción, pero para buscar el material de estas historias no habría que ir más lejos de nuestra realidad...
No, no, para nada, sólo hay que contarla, y ya suena exagerada, ya suena mágica. En este caso simplemente se ha trasladado de escenario, y aquí incluso adquiere unos matices muy extraños, muy surrealistas... te vas para Queens y ves ese asentamiento en medio de los Estados Unidos, un contraste muy extraño, miras alrededor y ves sólo letreros en inglés, pero hay puestos de venta callejeros, venta de música pirata, ¡libros piratas!
Hasta un Templo del indio amazónico...
Jaja, sí, ¡de todo! Vas a comer a un restaurante y te sirven la comida con Colombiana, y en lugar de soda te ofrecen Bretaña. Yo recuerdo que por ejemplo en esa época me comí en Queens las mejores bandejas paisas que he comido en cualquier parte del mundo... Se encuentra uno con gente que lleva 20 años en este país y habla dos palabras de inglés, porque no sienten la necesidad del idioma.
Si bien su obra retrata el sentir de los inmigrantes no necesariamente le está llegando a ellos, sobretodo si tomamos en cuenta que para la mayoría de inmigrantes leer no es una prioridad...
Yo soy consciente de eso, incluso cuando he venido a presentar mis libros acá he tratado de presentarlos en lugares como Queens, buscando rescatar ese medio. Hay algo muy claro, y es que las condiciones económicas de las mayoría de los inmigrantes son bastante complicadas... El promedio de un libro acá es... digamos 30 dólares o 20 dólares, y eso es dinero, y además hay que considerar que una gran parte de esos inmigrantes no tiene formación académica, no ha pasado por la universidad, no le interesa leer.
Roberto Ampuero decía en la charla que la educación universitaria para nuestra cultura es una realidad tan distante como lo es la imagen del hielo para el coronel Aureliano Buendía...
Las condiciones sociales del inmigrante son tan difíciles que a uno le hacen pensar que el libro puede llegar a considerarse un artículo de lujo, y luego sucede que los hijos de esos inmigrantes, que ya tienen acceso a la educación, no te van a leer en español, porque el inglés es su primera lengua... te van a leer en inglés, y yo creo que ahí radica el éxito que están teniendo los escritores de origen latino que escriben en inglés, porque ellos están haciendo mucho más que todos nosotros, están enfocados en un lector educado, que compra sus libros.
En 2020 la población hispana de este país tendrá más hispanos nacidos aquí que hispanos que llegaron como producto de la migración... eso quiere decir que la publicidad, la literatura y la comunicación para hispanos tendrán que ser hechos en inglés y no en español... sólo que con una aproximación diferente del lenguaje...