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"ME TIENEN negreado" es una expresión que muchos colombianos utilizan desprevenidamente cuando quieren decir que los tienen ignorados. "Me negrearon", dice alguien en un coctel cuando se da cuenta de que es el único al que no le ofrecieron whisky. Es una frase que expresa, en su sentido literal, que lo están tratando como a un negro.
Puede que el uso la haya transformado en una oración desprovista de racismo, pero habla muy bien de la marginalidad que sigue sufriendo la raza africana en Colombia. Y no solo por el habla. Por estos días circula en los medios la imagen publicitaria de un programa de radio llamado El alargue, que muestra a un muñequito negro de gruesos labios sometido al estiramiento por cadenas, como en la época de las torturas medievales. Esto sin hablar de la portada de la más reciente edición de la revista Soho, que trae en portada a Faustino Asprilla como Dios lo trajo al mundo tapado únicamente con una hoja de parra que invita a descubrirla para conocer la dotación monumental de uno de los negros más famosos de Colombia. Hasta en el tema sexual ha surgido un estereotipo.
En respuesta a todas estas percepciones, algunas más sutiles que otras, un grupo de artistas e investigadores se ha puesto en la tarea de llamar la atención sobre el fenómeno con el ánimo de romper los estigmas. Una de ellos es Liliana Angulo, artista afrocolombiana nacida en Bogotá en 1974, quien elabora su obra a partir de los estereotipos que usualmente se le imputan al negro. Basada en la Negra Nieves, el famoso personaje de las caricaturas dibujado por Consuelo Lago, Angulo presentó el año pasado, en la biblioteca Luis Ángel Arango, de Bogotá, una serie de cuadros en los que recreaba a una negra a la que se le tiende a ver como empleada del servicio, con exagerada cabellera rizada y haciendo todos los oficios posibles en una cocina. La secuencia, titulada Negra Menta, hizo parte de la muestra Viaje sin mapa. La artista presentará obra reciente en noviembre en la Alianza Francesa, de la capital.
La investigadora Claudia Mosquera, reconocida estudiosa del tema afro, utilizó una de estas obras en la portada de su libro Afroreparaciones: memoria de la esclavitud y justicia social contemporánea. La imagen que escogió fue la de una mujer negra con un candado en el cuello, como símbolo de la esclavitud. "Lo que hago con mi obra es que quien la vea se pregunte desde dónde está observando. El estereotipo invisibiliza al sujeto, por eso uso la idea de la servidumbre, porque es un imaginario colonial que persiste como mecanismo de exclusión y que no ha sido subsanado".
Justamente contra esa idea estereotipada de "lo negro", María Adelaida López se interesó en el personaje de Manuel Zapata Olivella, el antropólogo y novelista colombiano que para muchos es el negro más importante de la historia. López trabajó en el tema durante más de dos años, y el resultado es un documental que habla sobre la vida y obra del antropólogo, médico, folclorólogo y novelista nacido en Lorica en 1920 y muerto en 2004, un hombre que partió en dos la historia de las negritudes en el país por su reivindicación de la identidad afro y la visibilidad que le dio al tema. "Era un intelectual y era negro. Hace 50 años. Ese sólo hecho desbalanceó las estructuras dominantes de poder y lo puso en otro nivel, desde donde rompió cualquier idea preconcebida de lo que era ser afro", explica la joven documentalista y socióloga, quien descubrió la figura del escritor mientras estudiaba en Londres, donde se dio cuenta de que tanto en Francia como en Estados Unidos hay cátedras con el nombre de Zapata Olivella para estudiar el tema negro.