Septiembre 19 de 2007

La guerra perdida

Su virtud es hablar sobre el conflicto sin perder de vista el panorama.

POR MARGARITA VALENCIA

VÍCTOR, UN NIÑO de 11 años que viene de un pueblo de la selva oriental, llega a la estación de radio donde trabaja Norma con una lista de desaparecidos y una nota en la que se le pide ayuda para él. Los desaparecidos son el producto más notorio de la guerra, que llegó a su fin cuando la rebelión fue aplastada 10 años atrás; y el popularísimo programa de Norma, Radio Ciudad Perdida, ofrece todos los domingos por la noche la ilusión del reencuentro a los cientos de miles de refugiados que habitan la ciudad.

La historia de Víctor, Norma y Rey, su esposo desaparecido, se desarrolla en un país fracturado en el cual el rasero de la guerra lo ha dejado todo velado y cubierto de miedo; un país sin nombre, en donde se ha perdido la capacidad de nombrar las cosas a lo largo de casi tres décadas de negaciones y mentiras: "En aquella ciudad [...], la guerra misma era un insulto a las clases ilustradas; [...] todas las realidades desagradables del país fueron suprimidas de periódicos y revistas, y su mención en la radio, totalmente prohibida." 

Daniel Alarcón (1977) es peruano y vive en Estados Unidos desde pequeño; ello explica que escriba en inglés, lengua en la cual publicó su primer libro, Guerra a la luz de las velas, un volumen de cuentos. Explica también la capacidad del escritor de ahondar con perspicacia en el conflicto latinoamericano sin perder de vista el panorama; y esa sin duda es una de las grandes virtudes de la novela, poblada de personas que no son ni buenas ni malas y que carecen de discursos altisonantes y de convicciones profundas. Sus acciones quedan reducidas a la casualidad, con lo cual el absurdo de la guerra nos agrede en cada página: esta no es más que una carrera para mantenerse vivo, pero al final la supervivencia es "un espacio vasto y vacío, sin señales ni signos, sin la calidez de un amor humano".

El magistral manejo del tiempo -la narración va y viene con lisura a lo largo de 30 años- hace que el suspenso se mantenga vivo hasta la última página. Pero el desenlace no es lo fundamental: lo es el dibujo aterrador del mundo que nos está esperando a la vuelta de la esquina. 

RADIO CIUDAD PERDIDA
Daniel Alarcón
Alfaguara, 2007 / Traducción de Jorge Cornejo

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