ANN HORNADAY, comentarista de cine de The Washington Post, la definió como un ingenioso y escalofriante thriller sicológico que podría equipararse a un Tesoro de la Sierra Madre de la era postindustrial. The New York Times no la trata también, pero estos comentarios, en los medios más influyentes de Estados Unidos, ya son suficiente para el debut del director colombiano Simón Brand.
En Mentes en blanco (Unknown es su título en inglés), cinco hombres se despiertan casi al mismo tiempo y se dan cuenta no solo de que están encerrados en una bodega abandonada en el desierto, sino de que han perdido la memoria. En pocas palabras, no tienen idea de qué hacen allí. Las evidencias son poco gratificantes: hay signos evidentes de violencia en sus rostros, un hombre amarrado a una silla y otro más colgado de unas esposas a una baranda gravemente herido. Pero nada más. A partir de algunos destellos de sus mentes, cada uno intentará averiguar, al borde del desespero, quién es en realidad y qué papel juega en medio de semejante encierro.
Inspirado quizás en Memento, la célebre película sobre un hombre que ha perdido su memoria inmediata, Brand se las ingenia para tejer una historia que va soltando a cuentagotas, arrojando en el momento oportuno piezas de un rompecabezas que el espectador (junto con los protagonistas) debe ir armando. La mejor muestra de su eficacia es la reacción del público, que no puede evitar comentar con el de al lado sus propias averiguaciones.
Más allá del excelente reparto que Brand logró reunir para su ópera prima, sorprende su capacidad para controlar el ritmo de la narración y para sostener la coherencia de la estructura argumental sin dejarse llevar por la tentación de engañar al público a propósito, como suele suceder en un género como éste.
Sin demasiadas espectacularidades, Brand logra ligar una historia redonda y casi sin baches y, de paso, deja en claro que el cine no depende tanto de los presupuestos, sino del talento y la imaginación para realizarlo.
Por Fernando Gómez Garzón
MENTES EN BLANCO
Dirección: Simón Brand
Guión: Matthew Waynee
Con: James Caviezel, Greg Kinnear, Barry Pepper, Joe Pantoliano, Peter Stormare
Calificación: HHH