Encuentro de dos monstruos

Paul Auster y Vila-Matas conversan de lo que mejor saben hacer: la literatura. Foto: Nerea García, Instituto Cervantes Nueva York

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PAUL AUSTER SABÍA de la existencia de Enrique Vila-Matas, pero nunca lo había visto en persona. A Vila-Matas le sucedía lo mismo con Auster. Este último no habla español y Vila-Matas no habla inglés. Ambos a primera vista parecen individuos con cara de pocos amigos y postura introvertida de escritor, dos características que podrían resultar siendo lo mismo. La lista de coincidencias sigue: tienen la misma editorial en España (Anagrama) y también la misma en Estados Unidos (New Directions); la misma edad (aunque Vila-Matas nació en el 1948 y Auster en el 1947); ambos han vivido en París -lo cuál les permite secretear en francés frente al público que ha acudido a verlos- y claro, también tienen en común la escritura, por culpa de la cual se encontraron para leer  apartes de sus obras en un abarrotado Instituto Cervantes, el 14 de junio pasado.

Bartleby y Compañía (ver recuadro) y El Mal de Montano son las dos primeras novelas de Vila-Matas que se traducen al inglés, y tal vez porque este no es precisamente un hecho muy común en Estados Unidos para un escritor hispano, Paul Auster ha aceptado encantado la invitación de acompañarlo. Eso que escribe Vila-Matas en sus obras, con un tono entre periodístico y literario, se basa en inquietudes como qué significado tiene ser escritor; por qué muchos escritores, a pesar de su talento, no producen nada, o si acaso los escritores se llegan a obsesionar tanto con la creación que olvidan la realidad. En Bartleby y Compañía, Vila-Matas se ocupa de aquellos que dejaron de escribir (como Rulfo, Salinger, Rimbaud, Alfau o Gracq), indagando en los motivos de cada uno para preferir no hacerlo, y en El Mal de Montano, recrea la historia de un escritor que encuentra imposible distinguir entre la realidad y la ficción.

Vila-Matas admite que es su segunda vez en Nueva York, pero sin duda ha sido su primera en Brooklyn, de la mano de un guía como Auster, que ha centrado sus libros en ese preciso lugar de la Gran Manzana. "Caminando me acordé de un sueño en el que me veía de niño, jugando en un parque de mi natal Barcelona  -cuenta-, pero rodeado por los rascacielos de Manhattan y luego, 40 años más tarde, despierto, en mi primera visita a la ciudad de Nueva York, rodeado de los mismos edificios, diciéndome: estoy en el centro mismo de mi sueño".

Auster, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, por su parte lee extractos de su libro El cuaderno rojo, reconociendo que su compromiso, a pesar de escribir literatura, es que sus historias sean reales. No en vano sus relatos son autobiográficos, se refieren al azar y a las coincidencias: "Cada vez que huyes de ti mismo, al final te vuelves a encontrar contigo".

El escritor español reconoce que cuando tomó la decisión de dedicarse a este arte, lo hizo uniéndose a la figura romántica que interpreta Mastroianni en La Noche de Antonioni, en donde además está casado con una mujer elegante y talentosa, capaz de leer 200 páginas por día. "Eran dos de las cosas que más anhelaba en la vida, pues no era escritor, ni tenía mujer", dice. Sin embargo, es probable que Vila-Matas olvidara la conversación en que Giovanni, (interpretado por Mastroianni) dice: "no creo que vuelva a escribir otra vez, sé lo que quiero escribir, pero no cómo escribirlo. Es una crisis bastante común entre los escritores hoy en día, y en mi caso está afectando toda mi vida".

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