CAMBIO: ¿El problema de que la gente no lea viene desde el colegio?
Moisés Melo: Esto es muy complejo. El texto escolar ha sido usualmente el 40% del mercado editorial, pero como ahora existen unas políticas que tienden a impulsar el uso de otros materiales, además del texto escolar, los colegios interpretaron como que no debe pedirse el texto escolar, y esto ha desestimulado su uso. Una de las mayores preocupaciones del sector es que esa falta de familiaridad con el texto escolar y que los niños no se acostumbren al uso del libro, hace que no lo busquen luego. Por eso, tanto el sector editorial como la educación pública y la privada tenemos que afrontar que las malas y pocas formas de uso del libro y del texto desestimulan en muchos casos los hábitos de lectura. Allí tenemos que encontrar una solución.
¿Cómo explica usted que a pesar de que las nuevas bibliotecas han incentivado la lectura, todavía su promedio sea tan bajo?
Primero que todo, dudo un poco de esas estadísticas porque las mediciones comparadas toman datos distintos. En todo caso, los resultados sí muestran que ha habido una disminución del uso del texto escolar que ha arrastrado en cifras el consumo general del libro. Más bien, el problema que yo veo es que más del 40% de la población escolar vive en lugares donde no hay librerías y la concentración de la gran mayoría de éstas se encuentra en sólo las principales ciudades. Hemos visto que cuando se gastan los recursos para hacer las bibliotecas los lectores llegan; ahora, falta que lleguen las librerías.
¿Es un asunto entonces de falta de librerías?
Sólo tomando el caso de Bogotá, entre el 30 y 40% de la ciudad no cuenta con librerías cerca, eso significa que tenemos una falla importante no en la demanda, sino en la oferta. Pero para ello, hay que, además de romper barreras culturales y psicológicas que piensan que el acceso al libro es privilegiado, incentivar legislaciones locales con estímulos para que los libreros pequeños puedan abrir sus locales.
¿Cuál es el papel del Estado dentro de la industria editorial? ¿Debe publicar o incentivar la publicación?
No creo que sea su responsabilidad publicar, por años probó su ineficiencia y era terrible ver cómo arrumaba 200.000 ejemplares de una publicación en una bodega, además, cualquier ente oficial antes tenía una imprenta y estoy seguro que mucho de eso hoy es la tecnología de la piratería. El Estado como editor no tiene sentido, lo que tiene que hacer es crear las condiciones, hacer las bibliotecas, montar la infraestructura para el acceso a la cultura.
Usted conoce al dedillo la industria editorial, ¿qué recomienda para que oferta y demanda crezcan?
Hubo un experimento interesante que hicimos en Ibagué hace algunos años cuando yo estaba en Norma: entramos a las cadenas de supermercados. Pensaba que era una de las maneras de cultivar lectores a los cuales no podía llegársele con la oferta habitual. Los dueños de la cadena resolvieron poner un área como de 100 metros en libros en la tienda. Y pasó exactamente lo que pasó en las bibliotecas del Tunal y Tintal en Bogotá: duplicamos las ventas sin que las otras tiendas y librerías de la ciudad perdieran su clientela. Creo que eso podría pasar en muchas partes.