Un nuevo aire

Por Jaime Andrés Monsalve B.

En 1964, el italiano Luciano Berio compuso su ciclo Canciones folclóricas, basado en la música popular de seis países, desde Estados Unidos hasta Azerbaiján, para ser estrenado por su esposa, la mezzosoprano Cathy Berberian. Fue la inspiración para que el argentino Osvaldo Golijov creara su ciclo Ayre, estrenado en 2004 en la voz de una de sus colaboradoras más cercanas, la soprano norteamericana Dawn Upshaw. El estreno discográfico de esa suite de 11 canciones con letras de las tradiciones hebrea, arábiga y cristiana, corrió por cuenta en el 2005 del más importante y antiguo sello de música clásica en el mundo, la casa alemana Deutsche Grammophon; y por estos días llega a engrosar las novedades del mercado.

La primera audición de Ayre produce un asombro absoluto. En su loable afán por cubrir las tendencias contemporáneas del mercado erudito, que no siempre apuntan hacia la instrumentación más tradicional, el famoso sello discográfico de los tulipanes amarillos no tuvo reparo en grabar esta impresionante seguidilla de canciones de cámara, en las que la electrónica tiene gran protagonismo. Una verdadera sorpresa para quienes piensan que lo clásico es sinónimo de piano y violín.

De hecho, todo en esta pieza es vanguardia. Además de componer para laptop, bajo las reglas de lo que ahora se conoce como sound design, Golijov (recordado por su cercana colaboración en trabajos del célebre Kronos Quartet) reunió a una serie de importantes nombres del avant-garde neoyorkino como el chelista Eric Friedlander y el clarinetista David Krakauer (por increíble que suene, primero en fusionar música judía con vallenato en su álbum Klezmer Madness!), al lado de la guitarra de Gustavo Santaolalla, en una suerte de agrupación fugaz llamada Los Perros Andaluces. Sólo una música tan ecléctica permitiría hermanar tradiciones tan aparentemente disímiles como las que componen Ayre, y que vinculan cantos en español antiguo, ladino, árabe y sardo.

Si a eso le sumamos la impresionante cuota emotiva que imprime Dawn Upshaw en la voz, la mezcla es impresionante. Desde la aparición de su ya clásica grabación de la Sinfonía N° 3 de Henryk Górecki, al lado de la London Sinfonietta, era un hecho que la Upshaw se iba a consolidar como una de las grandes voces líricas de la música contemporánea. Y si bien son harto conocidas sus intervenciones en Bach y Purcell, no hay que decir mentiras: ya otras lo han hecho antes, y mejor: Lo de ella es el repertorio de los siglos XX y XXI.

El mismo álbum incluye también las Canciones folclóricas de Luciano Berio, así que la experiencia es redonda.

Golijov: Ayre

Dawn Upshaw y Los Perros Andaluces

Deutche Grammophon, 2005 / 2007

 

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