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La función del artista
"Considero que la actividad primordial de un artista en época de crisis como la que estamos viviendo, es elaborar imágenes que posibiliten la articulación de una memoria cultural, basada en el conocimiento colectivo del pasado -dice Salcedo-. Pienso que es esencial trabajar, reelaborar, trabajar una y otra vez los sucesos históricos desde nuestra perspectiva actual. Rememorar es la principal tarea de un artista que vive en un país en guerra".
"Al enfrentar un hecho pasado cuyo recuerdo ha sido borrado de manera intencional, cuando los objetos y el sitio que llevaban las huellas de esa violencia han sido destruidos para imponer olvido, trato de convertir este olvido en presente y, más exactamente, en una presencia. Cuando no hay rastros físicos sólo queda una cosa, una fecha: 6 y 7 de noviembre de 1985. Una fecha para conmemorar".
"Yo quisiera proponer un ser artista diferente, en lo discreto, en el silencio, en lo íntimo. No hay por qué figurar, el artista no tiene por qué ser un personaje público -dice con convicción-. Si yo me pongo por delante sería muy poco ético. Mi obra no es acerca de mí o mis experiencias, yo no soy más que una mediadora. En el momento en que yo aparezca en televisión y periódicos o dando charlas cada ocho días, desplazo a la víctima, que es quien está en el centro de mi obra. ¿Tengo yo derecho a desplazarla? No creo".
"La idea del artista creador está sobrevalorada y la inspiración no es más que un mito. El artista no se inventa nada, ni crea nada, ni juega a ser Dios creando. Tiene que saber filosofía, tiene que leer poesía, tiene que leer mucho, de todo...Las obras no se hacen en el aire, ni mirando revistas de arte o la publicidad de galerías. Las obras se hacen pensando y trabajando mucho y eso toma tiempo".