Ojo al arte

Treno

Galería Alonso Garcés, Carrera 5 No. 26-92

"Treno: canto fúnebre o lamentación por alguna desgracia. Por antonomasia, las lamentaciones del profeta Jeremías". La gran sala de exposiciones, antigua ala principal de una iglesia, está oscura y en sus dos costados altísimos están proyectados unos videos. El agua corre, el agua marrón cargada de tierra, de caudal poderoso y arremolinado. La lente sube lentamente y vuelve a bajar, llena la pantalla y se aleja, siempre suena el paso rápido de la corriente, pero lleva un silencio que no resulta tranquilo.

De repente, un llanto, un llamado que se pierde por entre la corriente. Es el Río Cauca, testigo de la desaparición de decenas y decenas de cuerpos que se pierden como el treno de sus dolientes. Por instantes, la luz se oscurece y se torna rojiza, se trata ahora de un río de sangre que aterra, para poco después volver a tornarse marrón, un marrón natural al que nadie atiende su llamado. En ésta, la más reciente obra de Clemencia Echeverri logra volver poesía sus preocupaciones acerca de la desaparición por efecto de la violencia y el espacio sin duda vuelve la obra redonda. No tendría el mismo impacto expuesta en una sala de techos bajos. La sensación que logra generar la artista es la de meter al espectador dentro de esa turbulenta corriente y no lograr salvarlo de tener algún tipo de reacción. Las fotografías, expuestas en la sala contigua, logran, además, separarse del video y volverse cada cual un dibujo de agua dentro del cual da miedo perderse. 

 

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