El idioma está de moda y muchos se preguntan qué hay detrás del tan renovado interés por el español.
AD PORTAS DEL XIII Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española en Medellín y del IV Congreso Internacional de la Lengua Española en Cartagena, todo parece girar en torno al buen uso del español. Cuñas y programas de radio que corrigen usos y expresiones mal usadas, reiteración de que en Colombia se habla el mejor español del mundo, eventos de todo tipo para celebrar la designación de Bogotá como la Capital Mundial del libro 2007, la anunciada visita del Rey de España y los múltiples homenajes a García Márquez han puesto sobre el tapete el tema del idioma y no pocos se preguntan a qué se debe tan renovado interés por el español.
Una posible respuesta es que España necesita ratificar su presencia en el mundo y no sólo para contrarrestar los brotes independentistas de catalanes y vascos que cada día producen más noticias, sino para recordar y reforzar sus vínculos con las tierras americanas. "España es importante per se, por su tradición, por el Siglo de Oro, el Barroco, la pintura, todo... pero su grandeza ahora está en América -asegura el lingüista Jaime Bernal Leóngomez-. Por ejemplo, Colombia sola tiene el mismo número de habitantes que España, 44 millones".
Nadie pone en duda que la lengua es un poderoso instrumento político. Por ejemplo, el investigador inglés Malcolm Deas, amigo de Colombia y conocedor a fondo de la historia del país, asegura en el libro Del poder y la gramática, que controlar la lengua es controlar el poder. Por su parte, Sebastián Pineda, del Instituto Caro y Cuervo, asegura que "desde la antigüedad griega a los hombres más elocuentes los confundían con dioses y siempre el que mejor hablaba era el líder".
Y además, recuerda que a finales del siglo XIX esa idea estaba tan arraigada, que para llegar al Congreso uno de los requisitos era hablar latín "querían fijar la lengua española en una raíz exclusivamente latina, que viniera del Imperio Romano y que, por lo tanto, asegurara su permanencia sin mayores cambios", explica Pineda.
La concepción del idioma como inmodificable contrasta con la que tenía Rufino José Cuervo quien, como lo anotó en sus Apuntaciones críticas del lenguaje bogotano (1867), consideraba que la lengua es elástica, viva y por lo tanto está en constante transformación. "En últimas, el pueblo es el que transforma la lengua, no los académicos", acota Pineda.
Por eso, la inmovilidad del idioma por medio de la norma, defendida por tanto años por las guardianas de la lengua que son las academias, se convirtió en su talón de Aquiles. Como sostiene Bernal, la glotocronología, una técnica para calcular la separación temporal o divergencia entre dos lenguas que se suponen emparentadas, ha podido establecer que debido a cambios internos y aportes externos, cerca del 14 % de las palabras básicas del vocabulario de una lengua son sustituidas cada 1.000 años y cada 100 años se da el cambio de un fonema por otro.
De ahí la explicación de por qué la gente del común ve a la Academia como algo anacrónico, que no evoluciona al ritmo de los tiempos y que se tarda demasiado en incorporar las nuevas expresiones al idioma. "La gente cree que aquí hay un poco de viejos dando palo porque alguien dijo mal una palabra -dice Bernal-, por eso a la Academia le tocó cambiar y en ello está desde hace unos 10 años".
Nuevos aires
La Real Academia Española, cuyo director es asignado directamente por el Rey, decidió abrirse, volverse más tolerante y aceptar que la lengua es todo menos estática y que era necesario adaptarse a los tiempos presentes.
Así, con una clara dirección política trazada por el Rey Don Juan Carlos de Borbón, su director Víctor García entró en contacto con las 21 academias del mundo, incluyendo las de Filipinas, Estados Unidos y Brasil, y emprendió la tarea de hacer el Diccionario panhispánico de dudas, que recoge los diferentes significados que distintos países dan a una misma palabra.
En la misma línea, en 2001 fue publicada la actualización del Diccionario de la lengua española con nuevas formas y usos, y desde entonces la gramática es estudiada no sólo desde la prescriptiva o como dice la norma, sino desde un punto de vista descriptivo y explicativo de la evolución y cambios de las palabras en cada lugar. El resultado es la nueva Gramática española que pronto será presentada en sociedad. "El tránsito de una gramática normativa a una descriptiva es un paso gigantesco", explica Bernal.
Con todo esto claro, Sergio Fajardo, alcalde de Medellín, anfitrión del primer evento, ha conquistado a su ciudad hablando y lo tiene por política, "Todos los eventos que se harán alrededor de la lengua y la construcción de los parques biblioteca son el ejemplo de que pasamos del miedo a la esperanza y a la solidaridad y que, con la palabra, estamos reescribiendo la historia de estos lugares que antes significaban muerte", explica.
Esto y mucho más figura en la agenda de las dos importantes reuniones que se realizan este mes en Medellín y Cartagena. Al fin y al cabo, el español es el cuarto idioma más hablado en el mundo y por algo en Estados Unidos hay planteado un debate sobre si continuará siendo un país con una única lengua nacional y una cultura dominante anglo-protestante o dos pueblos con dos culturas y dos idiomas diferentes.
Se calcula que en 2050, una cuarta parte de la población de Estados Unidos y una proporción aún mayor de la población juvenil sería hispanohablante. Por eso los activistas hispanos propugnan por el reconocimiento de los derechos lingüísticos como un derecho constitucional.
Las organizaciones hispanas han sido claves para que el Congreso autorice programas de mantenimiento cultural dentro de la educación bilingüe y no fue gratuito que el presidente Clinton dijera el 14 de junio de 2000: "Espero de verdad que sea el último Presidente de la historia de Estados Unidos que no sepa hablar español". ¿Queda alguna duda sobre el poder del Español?
"LA ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL ES MUY POBRE"
Sebastián Pineda, INSTITUTO CARO Y CUERVO
¿Por qué es importante hablar del lenguaje?
Porque todas las cosas se sustentan en él. Incluso las más técnicas deben comunicar.
¿El desarrollo de la ciencia y la tecnología es una amenaza para el lenguaje?
Con las ciencias exactas y la tecnología se creyó que ya no hacía falta el lenguaje, que no era necesario porque todo se cifraba en números y en lo digital, que ahí radicaba todo el progreso. Pero las ciencias exactas son inseparables del lenguaje y del espíritu.
¿Cómo ve la enseñanza del español?
La enseñanza del español desde un punto de vista sintáctico y gramático es muy pobre en los colegios. Muchos lingüistas cometieron el error de pretender tratar la lengua como algo exacto, pero la lengua es algo tan fuera de los límites de otras disciplinas científicas, que es imposible tratarla de un modo esquemático o dogmático.
¿Qué hace hoy por el idioma el Instituto?
Se ha dedicado a investigar el habla popular de las regiones. El segundo paso es, con ese material formal, lingüístico y fonético, desentrañar una historia del pensamiento colombiano. Ese es un vacío que no se ha llenado.
"EN COLOMBIA SE HABLAN 67 LENGUAS"
Jaime Bernal Leongómez, ACADEMIA COLOMBIANA DE LA LENGUA
¿Cuántas lenguas se hablan en Colombia?
En Colombia se hablan 67 lenguas: el español, 64 indígenas y dos criollas -de San Andrés y Providencia y de San Basilio de Palenque-.
¿Qué sucede cuándo muere una lengua?
Felipe, el Príncipe de Asturias, lo dijo muy claro: "La muerte de la lengua, inclusive aquella susurrada por un puñado de hombres, es un empobrecimiento colectivo, es la muerte de un mundo".
¿Por qué es importante el trabajo de los etnolingüistas?
Es necesario estudiar las lenguas indígenas, al menos para ser capaces de transcribir sus gramáticas, pues muchas son ágrafas, y porque cuando muere el último hablante de una lengua con él
muere su lengua. Es el empobrecimiento colectivo del que hablaba el Príncipe Felipe.
En la vida cotidiana, ¿dónde más se ve ese empobrecimiento?
Cuando las cosas no se usan, los oficios desaparecen, y van despareciendo las palabras. Por ejemplo, yendo a Puerto Gaitán, me crucé con 800 reses pasando la carretera, arriadas por tres hombres en motocicleta. Me dio mucho pesar, porque
si se acaba la vaquería, el vocabulario relativo a esa actividad corre el riesgo de perderse. Ese es el verdadero peligro.