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Balance final. El Hay Festival es un evento muy interesante y Cartagena logra algo que en otro tipo de eventos le resulta difícil: volverse amable. Tener la oportunidad de oír a tantos escritores, verlos en las calles, hablar con ellos por algunos minutos es algo único y que no tiene pretensión ni de educadora, ni de elevada. Los autores saben que no van a pontificar (bueno, algunos) y más bien en los minutos que tienen hablan de sí mismos, de sus motivaciones e inspiraciones, de sus experiencias y mundos posibles desde las letras. Verlos allí y oírles su voz, es simplemente grato e invita en muchas ocasiones a leerlos. La participación de la gente y su sonrisa satisfecha es muestra del éxito del evento. Que a veces se queda con las ganas de más, es evidente, pero es de suponer que esto se irá puliendo tal vez con los comentarios que cada cual hace.