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El don de la invisibilidad, un sueño de alquimistas que escritores como H.G. Wells y Julio Verne retrataron en sus obras de finales del siglo XIX y principios del XX, y que en años posteriores se convirtió en objeto recurrente de algunas producciones cinematográficas, hoy -al parecer- empezó a cruzar el umbral que separa a la ciencia ficción del mundo real.
Dos investigaciones que se adelantan en las universidades de California en Berkeley (UCLA), en Estados Unidos, y Duke en el Reino Unido, cuyos resultados parciales fueron publicados en las ediciones recientes de Nature y Science, lograron acercarse científicamente a la invención de fibras artificiales a escala minúscula no perceptibles por el ojo humano, que en el futuro podrán servir como materia prima para fabricar capas, mantos y prendas de la invisibilidad.
Se trata de dos tipos de 'telas' -creadas a través de un procedimiento de nanoingeniería que integra compuestos de metal y plata a una escala equivalente a un milmillonésimo de metro- que logran alterar de cierta forma el comportamiento natural que tiene la luz sobre cualquier material.
En esencia, de acuerdo con la explicación de los 'diseñadores de nanotextiles' de Berkeley se creó una especie de red nanoscópica de metal y otra de diminutos cables que logran el efecto de invertir la luz sobre su superficie y evitan, de este modo, que se absorba o se refleje como ocurre usualmente. "Como el objeto no refleja ni absorbe la luz se vuelve invisible", dijo el director del Centro Ciencia a Nanoescala de UCLA, Ziang Zhang.
Básicamente, según explicó en diálogo con CAMBIO el PhD del Centro de Estudios Nucleares de la Universidad Pierre et Marie Curie (Francia) y especialista en óptica cuántica de la Universidad de los Andes, Luis Quiroga, lo que lograron con ese objeto micrométrico fue desviar la luz en dirección opuesta a lo normal para recuperarla al otro lado. "El modelo funciona de forma similar a como lo hace el agua que circula alrededor de una roca", aseguró Zhang.
Entre tanto, en Duke, otro equipo de investigadores también desarrolló un nanomaterial que produce invisibilidad a las microondas. El principio es el mismo que el de la creación de Berkeley: según el estudio, publicado en Science, la tecnología permite el paso de las ondas de radar alrededor del objeto como si este no existiera, algo que en la práctica podría ocultar ante la luz cualquier elemento físico o persona. Como sus pares estadounidenses, los británicos crearon una capa de metamateriales, que son compuestos artificiales de tamaño nano con propiedades electromagnéticas.
"Estos metamateriales son fibras diseñadas con tecnología de altísima complejidad a niveles infinitamente pequeños que afectan el comportamiento de la luz y las ondas que se proyectan sobre ellas. No se obtiene de material natural sino a través de procedimientos de nanoingeniería, a escalas medidas en milmillonésimas de metro", dijo el experto de Los Andes.
Pero estas no han sido las únicas iniciativas científicas para concretar el sueño de la invisibilidad. Hace cuatro años, el ingeniero japonés Susumo Tachi, de la Universidad de Tokio, desarrolló lo que él mismo denominó 'camuflaje óptico', un dispositivo que produce el efecto visual de transparencia.
Con esa premisa creó una capa que volvía invisible a quien la lucía. El atuendo estaba hecho de un tejido, denominado retrorreflector, que gracias a un microcomputador sobre su superficie permitía ver una proyección de la imagen ubicada detrás de la prenda.
Las aplicaciones
Al igual que ciertas historias de ciencia ficción, como se refleja en el mundo de Star Trek con el camuflaje invisible de las naves klingon, la aplicación armamentista es quizá el principal argumento de desarrollo de estos materiales invisibles. No en vano el propio Pentágono -el Ministerio de Defensa de Estados Unidos de América- es uno de los mayores interesados y grandes patrocinadores de la realización de estudios científicos de esta naturaleza.
De hecho, los millones de dólares invertidos por las fuerzas militares de ese país en esta clase de investigaciones tienen como justificación esencial el poder que ofrece la invisibilidad sobre el control de la situación de conflicto armado y las ventajas estratégicas de movimiento de tropa y armamento que otorga ante el enemigo en el campo de operaciones.