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Si se sale del acelerador, ese haz de protones podría agujerear casi cualquier cosa. Pero la víctima más probable sería el aparato mismo, ya que el calor y la energía de las partículas que se extravíen podrían dañar todo lo que toquen, causando el cierre del acelerador durante meses. Por eso se usan poderosos campos magnéticos para mantener a raya a este bestiario de nombres tan extraños: quarks, mesones, muones, gluones, piones, bariones y más.
También descrito como la Máquina del Tiempo, o el telescopio Hubble de la física, el Gran Colisionador de Hadrones promete crear más de un Nobel. Trayendo simplicidad y belleza al modelo que nos debería poder explicar el funcionamiento de una naturaleza que hasta ahora nos parece complicada, esta será la ciencia grande de lo más pequeño.
CATEDRALES SUMERGIDAS
El acelerador de partículas Gran Colisionador de Hadrones es un túnel de 27 kilómetros enterrado entre Suiza y Francia. A intervalos regulares, el túnel pasa a través de cuatro socavones inmensos donde se estrellarán los haces de protones que viajan en direcciones opuestas. Cada uno de los detectores, que tiene la estructura de una cebolla llena de instrumentos, analizará esas colisiones exhaustivamente.
- Atlas. Capturará y estudiará hasta la última partícula producida en las colisiones.
- CMS. El Compact Muon Solenoid hará lo mismo que el Atlas. Será su complemento en la búsqueda del elusivo Bosón de Higgs, la "partícula de Dios".
- Alice. Estudiará las mismas condiciones que prevalecían justo después de la Gran Explosión.
- LHCb: Buscará las diferencias entre la materia y la antimateria para intentar explicar cómo es que el universo, que probablemente nació con cantidades iguales de ambas, ahora está dominado por la materia.
ANTIMATERIA
La antimateria es una forma de materia compuesta de antipartículas, que son el reflejo exacto de las partículas que componen la materia normal. Por ejemplo, el equivalente del protón es el antiprotón, el neutrón tiene un antineutrón, etc. Cuando la materia y la antimateria se mezclan, inmediatamente se aniquilan y producen grandes cantidades de energía. La antimateria existe naturalmente en el universo, pero en cantidades diminutas. Y desde hace algunos años, la Organización Europea de Investigaciones Nucleares está creándola artificialmente. La antimateria -utilizada hoy día dentro de los escáneres de tomografía por emisión de positrones (PET)- tendría aplicaciones en propulsión espacial y armas.
periodista, autora de varios libros de ciencia y exploración.