José Joaquín Castelblanco aspira a llevarse su quinto título de la Vuelta a Colombia

El próximo 15 de diciembre, José Joaquín Castelblanco cumplirá 40 años de vida. De ellos, 25 los ha pasado encima de su bicicleta. Durante ese cuarto de siglo ha competido en 14 Vueltas a Colombia, lo que equivale a tener en sus piernas 20.000 kilómetros de recorrido solo en el giro nacional. La historia lo reporta con ocho victorias parciales y cuatro títulos en la Vuelta, un legado exitoso y difícil de igualar.

Vive en Bogotá desde los 11 años. Su primer trabajo fue como ayudante de una panadería en el barrio San Cristóbal de la capital del país, en la que se especializó en preparar mantecadas. No sabía montar en bicicleta, pero le tocó obligado. A los 17 años cambió de labor. Entró a trabajar como mensajero en una droguería y la bicicleta apareció en su vida.

'Don José', como se le conoce en el lote ciclístico nacional, corrió su primera Vuelta a Colombia en 1991, cuando apenas rozaba los 21 años. Esa vez su condición de peón lo llevó a trabajarle a Pablo Wilches, ganador de la prueba, pero a quien lo despojaron del título meses después al haberse comprobado que consumió sustancias prohibidas. Sin duda, un mal recuerdo para Castelblanco.

Su gran alegría en las Vueltas fue el primer título que consiguió. Fue en 1997. "Es imposible olvidarse de eso -dice con una sonrisa de oreja a oreja- Uno cree que ganar la Vuelta es algo utópico, pero cuando ese sueño se hace realidad, la vida le cambia a uno. Mis piernas temblaban, no sé si por el cansancio o por los nervios".

Es dueño de un duro golpe de pedal en la montaña. Es un escalador explosivo, que cuando cambia la relación y se para en los pedales para lanzar su feroz ataque y desafiar empinados ascensos, desbarata el lote, sin importar a quién deja tieso como un palo, sufriendo los síntomas de una pálida. El propósito es que el cronómetro marque segundos y minutos a su favor, la anhelada victoria, la codiciada camiseta tricolor que identifica al mejor de una Vuelta a Colombia.

En 1998 volvió a ganar. Esta vez subió al podio mucho más tranquilo, sin los nervios del año anterior. Su excelente rendimiento lo llevó rápidamente a competir en Europa y por eso se perdió varios giros nacionales. En el 2002 cobró revancha y ganó la Vuelta.

Pero así como lo ha invadido la alegría, también ha tenido momentos en los que lágrimas de tristeza han rodado por su cara. El que más recuerda, el que más le duele, el que le ruega a Dios que nunca más se vuelva a presentar, fue en 2004, cuando dio positivo en la Vuelta a Colombia. Lloró como un niño. "Esa vuelta me la quitaron", asegura.

Pagó dos años de suspensión. Se refugió en su finca de Úmbita (Boyacá). Allí, en medio de bultos de papa, tomó la decisión de retirarse del ciclismo. Sin embargo, su gran amigo y confidente, el ciclista santandereano Hernán Buenahora, lo convenció de que no colgara su 'bici'.

Subió 10 kilos y comenzó a preparar su regreso. Y lo hizo de qué manera. Ganó la Vuelta a Colombia de 2006, pero con un sabor amargo: Buenahora fue expulsado de la carrera un día antes de su culminación porque dio niveles más altos de los exigidos de hematocrito. 'Don José' era el segundo en la general y de carambola le llegó su cuarto triunfo en el giro local. "Fue la que menos disfruté", agrega.

Es casado con María Amparo Ramírez, de cuya unión hay tres hijos: Johan Steven, Geraldine Ximena y Kevin Philip.

En la presente edición de la carrera por etapas más importante del país, el 'viejo' llega con su experiencia en busca de su quinto título y espera que con su alma y fuerza de pedalista 'juvenil' pueda lograr su gran sueño, el de ganar su quinto giro. "No es imposible, pero tampoco es fácil", advierte.

Corre su Vuelta número 15, a sus 39 años, con el anhelo del triunfo. "Eso sí, no quiero retirarme ni llegar atrás", sentencia 'Don José'.

Por Lisandro Rengifo

Publicación
cambio.com.co
Sección
Deportes
Fecha de publicación
10 de junio de 2009
Autor
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